Derechos laborales y sociales de las trabajadoras víctimas de violencia de género.

18b .- Derechos laborales y sociales.

Los dere­chos labo­ra­les, pres­ta­cio­nes a la Segu­ri­dad Social, ayu­das socia­les y acce­so a la vivien­da pro­te­gi­da, de las muje­res que han sufri­do vio­len­cia de géne­ro, vie­nen regu­la­dos por Ley Orgá­ni­ca 1/2004, de 28 de diciem­bre, de Medi­das de Pro­tec­ción Inte­gral con­tra la Vio­len­cia de Géne­ro, común­men­te cono­ci­da como “Ley inte­gral”.

En apli­ca­ción de su artícu­lo 21, la tra­ba­ja­do­ra víc­ti­ma de vio­len­cia de géne­ro ten­drá dere­cho: a la reduc­ción o reor­de­na­ción del tiem­po de tra­ba­jo; movi­li­dad geo­grá­fi­ca; cam­bio de cen­tro de tra­ba­jo; sus­pen­sión de la rela­ción labo­ral con reser­va de pues­to de tra­ba­jo; y a la extin­ción del con­tra­to de tra­ba­jo. A su vez el capí­tu­lo III de la Ley, regu­la de for­ma, espe­cí­fi­ca, los dere­chos de las fun­cio­na­rias públi­cas de vio­len­cia de géne­ro: reduc­ción o reor­de­na­ción del tiem­po de tra­ba­jo; movi­li­dad geo­grá­fi­ca de cen­tro de tra­ba­jo; y a la exce­den­cia.

Tan­to en los casos de sus­pen­sión, como de extin­ción del con­tra­to de tra­ba­jo, la tra­ba­ja­do­ra ten­drá dere­cho a la situa­ción legal de des­em­pleo, con­si­de­rán­do­se el tiem­po de sus­pen­sión, como perío­do de coti­za­ción efec­ti­va, a efec­tos de pres­ta­cio­nes de Segu­ri­dad Social y des­em­pleo.

En caso de ausen­cias o fal­tas de pun­tua­li­dad al tra­ba­jo deri­va­das por vio­len­cia de géne­ro, y deter­mi­na­das por los ser­vi­cios de salud, o los ser­vi­cios socia­les de aten­ción, se con­si­de­ra­rán jus­ti­fi­ca­das, sien­do reco­men­da­ble su comu­ni­ca­ción por la tra­ba­ja­do­ra a la empre­sa.

La for­ma de acre­di­tar la situa­ción de vio­len­cia de géne­ro ejer­ci­da sobre las tra­ba­ja­do­ras, es la orden de pro­tec­ción a favor de la víc­ti­ma. Para­le­la­men­te, y mien­tras se tra­mi­ta la orden del pro­tec­ción, resul­ta váli­do el Infor­me del Fis­cal que indi­que los indi­cios de exis­ten­cia de vio­len­cia de géne­ro. Por tan­to, es reco­men­da­ble lle­var siem­pre enci­ma una copia de la orden de pro­tec­ción.

En cuan­to a los dere­chos eco­nó­mi­cos, si la víc­ti­ma care­cie­ra de ren­tas supe­rio­res, tie­ne el dere­cho de per­ci­bir 426 €/mes, con car­go a los Pre­su­pues­tos Gene­ra­les del Esta­do, ayu­da que según la Ley, debe ser con­ce­di­da por los ser­vi­cios socia­les, y que en la prác­ti­ca son muy pocos los casos en que las víc­ti­mas lle­gan a per­ci­bir sus dere­chos eco­nó­mi­cos.

En lo refe­ri­do al acce­so a la vivien­da y resi­den­cias públi­cas para mayo­res, el artícu­lo 28 de la Ley, con­si­de­ra “colec­ti­vos prio­ri­ta­rios”, a las muje­res víc­ti­mas de vio­len­cia de géne­ro. Dicho pre­cep­to, es otro ejem­plo de incum­pli­mien­to de las nor­mas por el gobierno, lo que hace que las muje­res que sufren de vio­len­cia machis­ta, no ten­gan garan­tías de un lugar, ale­ja­das de sus mal­tra­ta­do­res.

*Publi­ca­do en: http://www.nuevatribuna.es/articulo/economia-social/derechos-laborales-y-sociales-trabajadoras-victimas-violencia-genero/20160130160627124912.html

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