El TS establece que el plazo de tres días que tiene el trabajador despedido para reincorporarse es un plazo procesal y no civil[1]

La cues­tión que se plan­tea en el pre­sen­te recur­so con­sis­te en deter­mi­nar la natu­ra­le­za civil o pro­ce­sal del “pla­zo no infe­rior a los tres días siguien­tes al de la recep­ción del escri­to” ex art. 278 LRJS que en el supues­to de eje­cu­ción de sen­ten­cia fir­me de des­pi­do decla­ra­do impro­ce­den­te con ejer­ci­ta­da opción empre­sa­rial por la read­mi­sión debe, como míni­mo, res­pe­tar el emplea­dor en favor del tra­ba­ja­dor para fijar a par­tir de enton­ces la fecha para la efec­ti­va rein­cor­po­ra­ción de éste.

Ius­tel

La sen­ten­cia recu­rri­da enten­dió que se tra­ta­ba de un pla­zo civil y que, por tan­to, la pre­ten­di­da rein­cor­po­ra­ción del tra­ba­ja­dor se efec­tuó extem­po­rá­nea­men­te, pues no debían excluir­se los sába­dos, domin­gos y días fes­ti­vos para el cómpu­to de dicho pla­zo. El TS, en apli­ca­ción de la doc­tri­na esta­ble­ci­da por la Sala, inter­pre­tan­do el art. 208 de la LPL de 1980 en un pro­ce­so en que tam­bién se cues­tio­na­ba la natu­ra­le­za del pla­zo de tres días, lle­ga a la con­clu­sión de que el mis­mo había de con­si­de­rar­se pla­zo pro­ce­sal, exclu­yén­do­se, en con­se­cuen­cia, los sába­dos, domin­gos y días fes­ti­vos. En vir­tud de dicha doc­tri­na, esti­ma el pre­sen­te recur­so, decla­ran­do que el tra­ba­ja­dor soli­ci­tó su rein­cor­po­ra­ción den­tro del pla­zo legal­men­te esta­ble­ci­do, y, no habien­do sido read­mi­ti­do, decla­ra extin­gui­da la rela­ción labo­ral que unía a las par­tes, con abo­na por la empre­sa de las per­cep­cio­nes eco­nó­mi­cas pre­vis­tas en el art. 56.1 y 2 del ET.

Órgano: Tri­bu­nal Supre­mo. Sala de lo Social

Sede: Madrid

Sec­ción: 1

Nº de Recur­so: 2062/2014

Nº de Reso­lu­ción:

Pro­ce­di­mien­to: SOCIAL

Ponen­te: FERNANDO SALINAS MOLINA

Tipo de Reso­lu­ción: Sen­ten­cia

TRIBUNAL SUPREMO

Sala de lo Social

SENTENCIA

En la Villa de Madrid, a die­ci­nue­ve de Enero de dos mil die­ci­séis.

Vis­tos los pre­sen­tes autos pen­dien­tes ante esta Sala en vir­tud del recur­so de casa­ción para la uni­fi­ca­ción de doc­tri­na inter­pues­to por el tra­ba­ja­dor eje­cu­tan­te Don Eleute­rio , repre­sen­ta­do y defen­di­do por el Letra­do Don David Miró Car­mo­na, con­tra la sen­ten­cia de fecha 11-diciem­bre-2013 (rollo 209/2013) dic­ta­da por la Sala de lo Social del Tri­bu­nal Supe­rior de Jus­ti­cia de Balea­res en el recur­so de supli­ca­ción inter­pues­to por dicho tra­ba­ja­dor con­tra el auto dic­ta­do por el Juz­ga­do de lo Social nº 3 de Pal­ma de Mallor­ca en fecha 23- sep­tiem­bre-2012 (autos 1098/2011) en pro­ce­so eje­cu­ción defi­ni­ti­va de sen­ten­cia de des­pi­do impro­ce­den­te con opción empre­sa­rial por la read­mi­sión sien­do par­te eje­cu­tan­te el refe­ri­do tra­ba­ja­dor y eje­cu­ta­da la empre­sa “MOTU PROPIO GENERAL DE CONSTRUCCIONES, S.L.”, en esta­do legal de con­cur­so de acree­do­res, habien­do sido cita­do el FONDO DE GARANTÍA SALARIAL.

Es Magis­tra­do Ponen­te el Exc­mo. Sr. D. Fer­nan­do Sali­nas Moli­na ,

ANTECEDENTES DE HECHO

PRIMERO .- El día 11 de diciem­bre de 2013 la Sala de lo Social del Tri­bu­nal Supe­rior de Jus­ti­cia de Balea­res, dic­tó sen­ten­cia, en vir­tud del recur­so de supli­ca­ción nº 209/2013 inter­pues­to con­tra el auto del Juz­ga­do de lo Social nº 3 de Pal­ma de Mallor­ca, en los autos nº 1098/2011, en pro­ce­so eje­cu­ción defi­ni­ti­va de sen­ten­cia de des­pi­do impro­ce­den­te con opción empre­sa­rial por la read­mi­sión sien­do par­te eje­cu­tan­te el tra­ba­ja­dor Don Eleute­rio y eje­cu­ta­da la empre­sa “Motu Pro­pio Gene­ral de Cons­truc­cio­nes, S.L.”, en esta­do legal de con­cur­so de acree­do­res, habien­do sido cita­do el Fon­do de Garan­tía Sala­rial. La par­te dis­po­si­ti­va de la sen­ten­cia del Tri­bu­nal Supe­rior de Jus­ti­cia de Balea­res, es del tenor lite­ral siguien­te: ” Des­es­ti­man­do el recur­so de supli­ca­ción for­mu­la­do por la repre­sen­ta­ción de Don Eleute­rio obje­ti­vo sea con­tra el auto dic­ta­do por el juz­ga­do de lo social núme­ro tres de los de esta ciu­dad (autos 1098/2011) el 23 de sep­tiem­bre de 2012 en el que se des­es­ti­mó la repo­si­ción con­tra el auto de 13 de junio de 2012 en el que se decla­ró no haber lugar a la eje­cu­ción soli­ci­ta­da, acor­dán­do­se el archi­vo pro­vi­sio­nal de las actua­cio­nes, se con­fir­ma dicho Auto “.

SEGUNDO.- El Auto, de fecha 23 de sep­tiem­bre de 2012, dic­ta­do por el Juz­ga­do de lo Social nº 3 de Pal­ma de Mallor­ca , con­te­nía los siguien­tes hechos pro­ba­dos: ” Pri­me­ro.- En fecha 2-3-2012 se dic­tó Sen­ten­cia por este Juz­ga­do de lo Social decla­ran­do la impro­ce­den­cia del des­pi­do del actor, que es fir­me. Segun­do.- La empre­sa deman­da­da optó, en tiem­po y for­ma, por la read­mi­sión del actor, comu­ni­can­do al Juz­ga­do de lo Social, en fecha 21–3- 2012 que se había lla­ma­do al actor para su rein­cor­po­ra­ción en fecha 26-3-2012 en Son Ser­ve­ra. Ter­ce­ro.- La deman­da­da comu­ni­có buro­fax nº NUM000 al actor, fecha­do el 21-3-2012, comu­ni­ca­do el 31-3-2012, para su rein­cor­po­ra­ción el 26-3-2012. Cuar­to.- Al reci­bir la comu­ni­ca­ción de Correos de no entre­ga­do, pos­te­rior­men­te la deman­da­da comu­ni­có al actor buro­fax nº NUM001 , el 26-3-2012, comu­ni­ca­do a este el 27-3-2012, en la indi­ca­da se debe de rein­cor­po­rar­se al tra­ba­jo el 30-3-2012. Quin­to.- En fecha 3-4-2012 el actor remi­tió a la empre­sa buro­fax nº NUM002 afir­man­do que había reci­bi­do el buro­fax de 21-3-2012 el 31- 3–2012 y que, de acuer­do con lo dis­pues­to en el art. 278 de la LPL , ponía en cono­ci­mien­to de la empre­sa que se rein­cor­po­ra­ría el 10-4-2012. Sex­to.- En fecha 10-4-2010 la deman­da­da entre­gó al actor, cuan­do se iba a incor­po­rar a su tra­ba­jo car­ta de des­pi­do, por ausen­cias al tra­ba­jo des­de el 1 de abril al 10 de abril de 2012. Sép­ti­mo.- En fecha 26-4-2012 la par­te acto­ra soli­ci­tó la eje­cu­ción de la Sen­ten­cia, que se des­pa­chó por auto de 4-5-2012, pidien­do en el mis­mo escri­to la cele­bra­ción de inci­den­te por la read­mi­sión irre­gu­lar del actor. Octa­vo.- Tras ser cita­das las par­tes, dicho acto tuvo lugar, tras su sus­pen­sión el 23-5-2012, el día 30-5-2012, con el resul­ta­do que obra en autos. Noveno.- En fecha 13-6-2012 se dic­tó auto dis­po­nien­do no haber lugar a la eje­cu­ción soli­ci­ta­da al no haber­se rein­cor­po­ra­do al actor en el pla­zo legal­men­te pre­vis­to, sien­do des­pe­di­do cuan­do fue más tar­de a incor­po­rar­se a la empre­sa deman­da­da. Déci­mo.- Con­tra dicha auto se for­mu­ló recur­so de repo­si­ción por la par­te acto­ra en fecha 3-6-2012, del que se dio vis­ta a la deman­da­da con el resul­ta­do que obra en autos “.

El fallo de dicho auto es del tenor lite­ral siguien­te: ” Se des­es­ti­ma el recur­so de repo­si­ción plan­tea­do por la par­te acto­ra “.

TERCERO.- Por el Letra­do Don David Miró Car­mo­na, en nom­bre y repre­sen­ta­ción de Don Eleute­rio , for­mu­ló recur­so de casa­ción para la uni­fi­ca­ción de doc­tri­na, en el que: PRIMERO.- Se ale­ga como sen­ten­cia con­tra­dic­to­ria con la recu­rri­da la dic­ta­da por la Sala de lo Social del Tri­bu­nal Supe­rior de Jus­ti­cia de Cata­lu­ña, de fecha 19-julio-2000 (rollo 2028/2000 ). SEGUNDO.- Arti­cu­la el recur­so en cua­tro moti­vos y lo for­mu­la por el cau­ce pro­ce­sal del art. 207.e) LRJS (“ Infrac­ción de las nor­mas del orde­na­mien­to jurí­di­co o de la juris­pru­den­cia que fue­ren apli­ca­bles para resol­ver las cues­tio­nes obje­to de deba­te ”), denun­cia como infrin­gi­dos por la sen­ten­cia de supli­ca­ción impug­na­da, por una par­te, los arts. 278 y 281 LRJS , 4.2.a ) y 30 ET y 24.1 CE ; por otra par­te, el art. 278 LRJS en rela­ción con el art. 133.2 LEC ; y, final­men­te, el art. 278 LRJS en rela­ción con los arts. 281 LRJS , 1282 y 6.4 Códi­go Civil y 56.1 ET .

CUARTO.- Por pro­vi­den­cia de esta Sala de 26 de febre­ro de 2015, se admi­tió a trá­mi­te el pre­sen­te recur­so y por dili­gen­cia de orde­na­ción de la mis­ma fecha se dio tras­la­do del mis­mo a la par­te recu­rri­da, para que for­ma­li­za­ra su impug­na­ción en el pla­zo de quin­ce días.

QUINTO.- No habién­do­se per­so­na­do la par­te recu­rri­da, no obs­tan­te haber sido empla­za­da, pasa­ron las actua­cio­nes al Minis­te­rio Fis­cal para que emi­tie­ra infor­me, dic­ta­mi­nan­do en el sen­ti­do de con­si­de­rar el recur­so impro­ce­den­te, e ins­trui­do el Exc­mo. Sr. Magis­tra­do Ponen­te, se decla­ra­ron con­clu­sos los autos, seña­lán­do­se para la vota­ción y fallo el día 19 de enero actual, en cuya fecha tuvo lugar.

FUNDAMENTOS DE DERECHO

PRIMERO.- 1.- La cues­tión que se plan­tea en el pre­sen­te recur­so de casa­ción uni­fi­ca­do­ra con­sis­te en deter­mi­nar la natu­ra­le­za civil o pro­ce­sal del ” pla­zo no infe­rior a los tres días siguien­tes al de la recep­ción del escri­to ” ex art. 278 LRJS que en el supues­to de eje­cu­ción de sen­ten­cia fir­me de des­pi­do decla­ra­do impro­ce­den­te con ejer­ci­ta­da opción empre­sa­rial por la read­mi­sión debe, como míni­mo, res­pe­tar el emplea­dor en favor del tra­ba­ja­dor para fijar a par­tir de enton­ces la fecha para la efec­ti­va rein­cor­po­ra­ción de éste, lo que debe­rá hacer cons­tar en la comu­ni­ca­ción escri­ta que debe remi­tir­le, den­tro de los diez días siguien­tes a aquel en que se le noti­fi­que la sen­ten­cia; pues­to que, en el pri­mer caso, de tra­tar­se de pla­zo civil o sus­tan­ti­vo se con­ta­ría de fecha a fecha, sin des­con­tar los días inhá­bi­les (arg. ex art. 5.2 Códi­go Civil ) y, sin embar­go, de tra­tar­se de un pla­zo pro­ce­sal no se compu­tarán los sába­dos, domin­gos y los fes­ti­vos en la sede del órgano juris­dic­cio­nal (arg. ex arts. 182 y 185 LOPJ , 43.3 LRJS , 133.2 y 4 y 134 LEC , entre otros).

2.- Con carác­ter pre­vio es dable recor­dar que el art. 278 LRJS (“ Read­mi­sión del tra­ba­ja­dor ”), inclui­do en el capí­tu­lo deno­mi­na­do ” De la eje­cu­ción de las sen­ten­cias fir­mes de des­pi­do “, dis­po­ne que ” Cuan­do el empre­sa­rio haya opta­do por la read­mi­sión debe­rá comu­ni­car por escri­to al tra­ba­ja­dor, den­tro de los diez días siguien­tes a aquel en que se le noti­fi­que la sen­ten­cia, la fecha de su rein­cor­po­ra­ción al tra­ba­jo, para efec­tuar­la en un pla­zo no infe­rior a los tres días siguien­tes al de la recep­ción del escri­to. En este caso, serán de cuen­ta del empre­sa­rio los sala­rios deven­ga­dos des­de la fecha de noti­fi­ca­ción de la sen­ten­cia que por pri­me­ra vez decla­re la impro­ce­den­cia has­ta aque­lla en la que ten­ga lugar la read­mi­sión, sal­vo que, por cau­sa impu­table al tra­ba­ja­dor, no se hubie­ra podi­do rea­li­zar en el pla­zo seña­la­do “; tenien­do el pre­cep­to aho­ra vigen­te (Ley 36/2011, de 10 de octu­bre, regu­la­do­ra de la juris­dic­ción social) idén­ti­co con­te­ni­do al del dero­ga­do art. 276 LPL (Real Decre­to Legis­la­ti­vo 2/1995, de 7 de abril, por el que se aprue­ba el tex­to refun­di­do de la Ley de Pro­ce­di­mien­to Labo­ral ).

3.- La sen­ten­cia aho­ra recu­rri­da en casa­ción uni­fi­ca­do­ra ( STSJ/Baleares 11-diciem­bre-2013 -rollo 209/2013 ), — con­fir­man­do el auto dic­ta­do en eje­cu­ción de sen­ten­cia fir­me (AJS/Palma de Mallor­ca nº 3 de fecha 23-sep­tiem­bre-2012 -autos 1098/2011) –, inter­pre­ta que se está ante un pla­zo civil, y enjui­cian­do un supues­to en que reci­bi­da por el tra­ba­ja­dor des­pe­di­do impro­ce­den­te­men­te la comu­ni­ca­ción empre­sa­rial el día 31-03-2012, trans­cu­rri­do ya, por demo­ra en la noti­fi­ca­ción, la fecha que el empre­sa­rio fija­ba en aqué­lla para la rein­cor­po­ra­ción, por dicho emplea­do se indi­có al empre­sa­rio que se rein­cor­po­ra­ría el día 10–04- 2012 pues­to que el cómpu­to se ini­cia­ba el día 01-04-2012 y ser los días com­pren­di­dos des­de el 5 al 09-04-2012 fes­ti­vos (coin­ci­den­tes con sába­do y con los días fes­ti­vos por sema­na san­ta en la Comu­ni­dad Autó­no­ma, hecho no dis­cu­ti­do), con­clu­ye la Sala de supli­ca­ción que la pre­ten­di­da rein­cor­po­ra­ción del tra­ba­ja­dor se efec­tuó extem­po­rá­nea­men­te al no deber excluir­se los días fes­ti­vos; argu­men­tan­do, en esen­cia, que « El tra­ba­ja­dor dis­po­ne de un pla­zo no infe­rior a tres días para rein­cor­po­rar­se, tiem­po sufi­cien­te para orga­ni­zar­se, pero no pue­de pos­ter­gar libre­men­te la fecha de la read­mi­sión a la que más le con­ven­ga, en el pre­sen­te caso una vez trans­cu­rri­das las fes­ti­vi­da­des de la Sema­na San­ta, bajo la excu­sa de que en esos tres días sólo deben com­pren­der los días labo­ra­bles, lo cual no sólo no se esta­ble­ce en el artícu­lo 281 LRJS sino que sería con­tra­rio a lo esta­ble­ci­do a la regla de cómpu­to civil de los pla­zos esta­ble­ci­da en el artícu­lo 5.2 del códi­go civil a tenor del cual en el cómpu­to civil de los pla­zos no se exclu­yen los días inhá­bi­les. Ade­más, esta exclu­sión tam­po­co se ajus­ta a la fina­li­dad que se per­si­gue con ese pla­zo para la rein­cor­po­ra­ción, que se cum­ple igual en días labo­ra­bles que en fes­ti­vos, pues unos y otros sir­ven a la fina­li­dad de orga­ni­zar la vuel­ta al tra­ba­jo ».

4.- Por el con­tra­rio, la sen­ten­cia que por el tra­ba­ja­dor aho­ra recu­rren­te se invo­ca como de con­tras­te ( STSJ/Cataluña 19-julio-2000 -rollo 2028/2000 ) inter­pre­ta que el refe­ri­do pla­zo de tres días es pro­ce­sal y deben excluir­se los fes­ti­vos. Ana­li­za un supues­to en que la comu­ni­ca­ción escri­ta empre­sa­rial la reci­be el tra­ba­ja­dor el día 05-02-1998 requi­rién­do­se­le para que se incor­po­ra­ra el 09-02-1998, no efec­tuán­do­lo por enten­der que el pla­zo míni­mo no fina­li­za­ba has­ta el 10-02-1998 al deber ini­ciar­se el cómpu­to del pla­zo el día siguien­te al de la recep­ción de la comu­ni­ca­ción (a par­tir del 06-02-1998) y ser el día 08-02-1998 domin­go, inter­pre­tan­do la Sala de supli­ca­ción que al no read­mi­tir la empre­sa al tra­ba­ja­dor el cita­do día 10-02-1998 incum­plió la obli­ga­ción de read­mi­tir; argu­men­tan­do, en esen­cia, con invo­ca­ción de los prin­ci­pios dedu­ci­bles de nues­tra STS/IV 23-noviem­bre-1998 (rcud 634/1998 ), que « De esta sen­ten­cia se infie­re, que el pla­zo de diez días del que dis­po­ne la empre­sa para comu­ni­car por escri­to al tra­ba­ja­dor la fecha de la rein­cor­po­ra­ción des­de el momen­to en el que cau­sa fir­me­za la sen­ten­cia que decla­ra la impro­ce­den­cia del des­pi­do, es de natu­ra­le­za pro­ce­sal y tie­ne por lo tan­to carác­ter pre­clu­si­vo, debien­do apli­car­se con toda rigu­ro­si­dad las con­se­cuen­cias deri­va­das de su incum­pli­mien­to. Y aun­que nada se dice sobre la inter­pre­ta­ción y alcan­ce que haya de dar­se al pla­zo de tres días que este mis­mo pre­cep­to seña­la como pla­zo míni­mo que el empre­sa­rio ha de con­ce­der al tra­ba­ja­dor para rein­cor­po­rar­se una vez que ha reci­bi­do el escri­to en el que se le ins­ta para ello, esto no ha de impe­dir que deba­mos apli­car ese mis­mo cri­te­rio rigo­ris­ta, al estar igual­men­te regu­la­do este otro pla­zo en el mis­mo pre­cep­to legal, tener idén­ti­ca natu­ra­le­za y fina­li­dad y cons­ti­tuir una fase más del pro­ce­so de eje­cu­ción de la sen­ten­cia fir­me de des­pi­do », que « Tén­ga­se en cuen­ta que la situa­ción jurí­di­ca a que se lle­ga en la eje­cu­ción de una sen­ten­cia de des­pi­do deri­va de una ante­rior actua­ción ilí­ci­ta del empre­sa­rio, que ha de ser reme­dia­da en este trá­mi­te pro­ce­sal habi­li­tan­do un meca­nis­mo para que el tra­ba­ja­dor recu­pe­re el pues­to de tra­ba­jo del que fue inde­bi­da­men­te des­pe­di­do, lo que moti­va que el legis­la­dor haya con­si­de­ra­do nece­sa­ria la con­ce­sión de una cier­to mar­gen de tiem­po para la rein­cor­po­ra­ción, que no pue­de que­dar res­trin­gi­do o inclu­so com­ple­ta­men­te anu­la­do de compu­tar­se los días en los que esta rein­cor­po­ra­ción no es exi­gi­ble, por­que ni tan siquie­ra podría lle­var­se a efec­to al estar cerra­das las ins­ta­la­cio­nes de la empre­sa » y con­clu­yen­do que «…

en el supues­to enjui­cia­do esta últi­ma posi­bi­li­dad no ha sido ale­ga­da por la empre­sa y no hay dato alguno que per­mi­ta con­si­de­rar que el domin­go se encon­tra­re abier­ta y con­ta­re por ello el tra­ba­ja­dor con la posi­bi­li­dad de incor­po­rar­se, lo que impo­ne como con­clu­sión que no deba compu­tar­se el domin­go día 8 de febre­ro y en con­se­cuen­cia, el pla­zo míni­mo que debió con­ce­der­se al actor fina­li­za­ba el día 10 de ese mis­mo mes y has­ta ese momen­to debió espe­rar el empre­sa­rio antes de dar por extin­gui­da la rela­ción labo­ral por incom­pa­re­cen­cia del tra­ba­ja­dor ».

5.- Con­cu­rre, como infor­ma el Minis­te­rio Fis­cal, el requi­si­to o pre­su­pues­to de con­tra­dic­ción de sen­ten­cias exi­gi­do en el art. 219.1 LRJS para via­bi­li­zar el recur­so de casa­ción uni­fi­ca­do­ra, pues en ambas sen­ten­cias la solu­ción final con­tra­dic­to­ria adop­ta­da deri­va de una inter­pre­ta­ción dis­tin­ta de la natu­ra­le­za del refe­ri­do pla­zo míni­mo de tres días que debe res­pe­tar el emplea­dor al fijar la fecha de rein­cor­po­ra­ción del tra­ba­ja­dor impro­ce­den­te­men­te des­pe­di­do, y así, mien­tras que la sen­ten­cia recu­rri­da entien­de que se tra­ta de un pla­zo civil por lo que no exclu­ye los días fes­ti­vos, resul­ta que la sen­ten­cia de con­tras­te inter­pre­ta que se está ante un pla­zo pro­ce­sal y exclu­ye los días fes­ti­vos del cómpu­to. Es de des­ta­car sin embar­go una cir­cuns­tan­cia, que ambas sen­ten­cias resuel­ven implí­ci­ta­men­te, pues en la sen­ten­cia de con­tras­te se compu­ta el sába­do como día hábil a pesar de afir­mar­se que el cues­tio­na­do pla­zo es de carác­ter pro­ce­sal, mien­tras que en la recu­rri­da, como con­se­cuen­cia de enten­der se tra­ta de un pla­zo civil, el sába­do y los días fes­ti­vos se con­si­de­ran días hábi­les; lo que enten­de­mos que no afec­ta a la exis­ten­cia de con­tra­dic­ción en el pre­sen­te caso.

SEGUNDO.- 1.- El tra­ba­ja­dor recu­rren­te en casa­ción uni­fi­ca­do­ra, por el cau­ce pro­ce­sal del art. 207.e) LRJS (“ Infrac­ción de las nor­mas del orde­na­mien­to jurí­di­co o de la juris­pru­den­cia que fue­ren apli­ca­bles para resol­ver las cues­tio­nes obje­to de deba­te ”), denun­cia como infrin­gi­dos por la sen­ten­cia de supli­ca­ción impug­na­da, por una par­te, los arts. 278 y 281 LRJS , 4.2.a ) y 30 ET y 24.1 CE ; por otra par­te, el art. 278 LRJS en rela­ción con el art. 133.2 LEC ; y, final­men­te, el art. 278 LRJS en rela­ción con los arts. 281 LRJS , 1282 y 6.4 Códi­go Civil y 56.1 ET ; ins­tan­do, en defi­ni­ti­va, que, con esti­ma­ción de su recur­so, que ante la fal­ta de read­mi­sión empre­sa­rial se decla­re extin­gui­da la rela­ción labo­ral en la fecha de la pre­sen­te reso­lu­ción con las demás con­se­cuen­cias en cuan­to a indem­ni­za­ción y a sala­rios de tra­mi­ta­ción esta­ble­ci­das en el art. 281.2 LRJS .

2.- La empre­sa eje­cu­ta­da no se ha per­so­na­do en el pre­sen­te recur­so casa­cio­nal y el Minis­te­rio Fis­cal, en su infor­me, con­si­de­ra que debe decla­ra­se la pro­ce­den­cia del recur­so con anu­la­ción de la sen­ten­cia recu­rri­da.

TERCERO.- 1.- El aho­ra cues­tio­na­do art. 278 LRJS (coin­ci­den­te en todo con dero­ga­do art. 276 LPL ) con­ce­de al empre­sa­rio, en el ámbi­to de un pro­ce­so de eje­cu­ción defi­ni­ti­va de sen­ten­cia fir­me de des­pi­do impro­ce­den­te en que hubie­re opta­do por la read­mi­sión, la facul­tad de fijar la fecha con­cre­ta en la que el tra­ba­ja­dor des­pe­di­do debe rein­cor­po­rar­se al tra­ba­jo para poder enten­der que el emplea­dor ha cum­pli­do con la obli­ga­ción de hacer en que la read­mi­sión con­sis­te, debien­do abo­nar­le, en su caso y como regla, los sala­rios deven­ga­dos has­ta tal fecha fija­da empre­sa­rial­men­te, con la úni­ca limi­ta­ción legal, en bene­fi­cio del tra­ba­ja­dor, que dicha fecha de rein­cor­po­ra­ción no podrá fijar­se con ante­rio­ri­dad a que hayan trans­cu­rri­do tres días des­de la recep­ción por el des­pe­di­do de la noti­fi­ca­ción empre­sa­rial (“ en un pla­zo no infe­rior a los tres días siguien­tes al de la recep­ción del escri­to ”), para evi­tar actua­cio­nes sor­pre­si­vas que le impi­die­ran acu­dir opor­tu­na­men­te a su pues­to de tra­ba­jo con las deri­va­das con­se­cuen­cias nega­ti­vas y para per­mi­tir­le la orga­ni­za­ción de su vida (per­so­nal, fami­liar o inclu­so labo­ral, si esta­ba pres­ta­do váli­da­men­te ser­vi­cios en otra empre­sa o por cuen­ta pro­pia).

2.- La fina­li­dad de tal limi­ta­ción legal a la excep­cio­nal facul­tad empre­sa­rial de fija­ción con­cre­ta de fecha a su obli­ga­ción de read­mi­tir para ace­le­rar su cum­pli­mien­to volun­ta­rio, — pues, en ausen­cia de tal facul­tad, debe­ría ser fija­da judi­cial­men­te ya que en el pro­ce­so de eje­cu­ción social ” Ini­cia­da la eje­cu­ción, la mis­ma se tra­mi­ta­rá de ofi­cio, dic­tán­do­se al efec­to las reso­lu­cio­nes nece­sa­rias ” ( art. 239.3 LRJS ), y no sur­gi­ría la cues­tión aho­ra plan­tea­da sobre la natu­ra­le­za del refe­ri­do pla­zo de tres días –, así como las con­se­cuen­cias de su incum­pli­mien­to, han sido resal­ta­das y ana­li­za­das por la juris­pru­den­cia en uni­fi­ca­ción de doc­tri­na por esta Sala de casa­ción en inter­pre­ta­ción de este ya clá­si­co pre­cep­to de nues­tro orde­na­mien­to pro­ce­sal social (inclu­so con con­te­ni­do simi­lar en el art. 208 LPL/1980 ), enten­dién­do­se, entre otros extre­mos, que:

a) « El pla­zo de diez días del artícu­lo 276 LPL esta­ble­ce a par­tir de qué momen­to se pro­du­ce la fal­ta de read­mi­sión, dan­do así segu­ri­dad al supues­to legal del que par­te la nor­ma de eje­cu­ción. Pero … no suce­de lo mis­mo con el pla­zo no infe­rior a 3 días, que el artícu­lo 276 LPL seña­la para que el tra­ba­ja­dor se incor­po­re. Este es un pla­zo que ya no afec­ta a la ofer­ta de read­mi­sión, pues ésta ya está acor­da­da; es un pla­zo que cum­ple otra fina­li­dad: la de con­ce­der un tiem­po sufi­cien­te al tra­ba­ja­dor para incor­po­rar­se al tra­ba­jo, de mane­ra que pue­da dila­tar esa rein­cor­po­ra­ción duran­te un míni­mo de tres días por razo­nes de con­ve­nien­cia o como­di­dad. Se tra­ta de un pla­zo que amplía el mar­gen del tra­ba­ja­dor para rein­cor­po­rar­se. La fina­li­dad de esta nor­ma es, por tan­to, com­ple­ta­men­te dis­tin­ta de la que deter­mi­na el esta­ble­ci­mien­to del pla­zo para read­mi­tir del empre­sa­rio. Por ello, no debe dar­se al pla­zo míni­mo de rein­cor­po­ra­ción el mis­mo tra­ta­mien­to que, en el orden san­cio­na­dor, se le da al incum­pli­mien­to del pla­zo para read­mi­tir. La pro­tec­ción de la fina­li­dad de la nor­ma y del inte­rés del tra­ba­ja­dor pro­te­gi­do por ella se logra mejor apli­can­do la san­ción gene­ral -más per­fec­ta- del artícu­lo 6.3 del Códi­go Civil , de acuer­do con el cual los actos con­tra­rios a las nor­mas impe­ra­ti­vas son nulos de pleno dere­cho, sal­vo que la ley esta­blez­ca un efec­to dis­tin­to, lo que … aquí no suce­de. La nuli­dad impli­ca que el pla­zo infe­rior se ten­ga por no pues­to y que el tra­ba­ja­dor pue­da incor­po­rar­se en el pla­zo legal sin que ello deter­mi­ne san­ción dis­ci­pli­na­ria algu­na » ( STS/IV 23-julio-2008 -rcud 3682/2007 , con doc­tri­na segui­da en STS/IV 16-diciem­bre-2008 -rcud 4245/2007 , en la que a pesar de anun­ciar­lo no abor­da la pro­ble­má­ti­ca de si se tra­ta de un pla­zo civil o pro­ce­sal).

b) Cuan­do sea legal y mate­rial­men­te impo­si­ble la incor­po­ra­ción del tra­ba­ja­dor a su pues­to de tra­ba­jo, en espe­cial por encon­trar­se en situa­ción de inca­pa­ci­dad tem­po­ral que com­por­ta la sus­pen­sión del con­tra­to de tra­ba­jo en el momen­to en que la sen­ten­cia de des­pi­do cobra fir­me­za, el empre­sa­rio, si ha opta­do por la read­mi­sión, está exen­to de cum­plir el deber de reque­rir al actor para incor­po­rar­se al tra­ba­jo, impues­to por el art. 276 LPL , has­ta que tal situa­ción cese y que el pla­zo para que el tra­ba­ja­dor ins­te el inci­den­te cuen­ta a par­tir del alta médi­ca ( STS/IV 18-octu­bre-2000 -rcud 272/2000 ).

c) La obli­ga­ción impues­ta al empre­sa­rio en el art. 276 LPL tie­ne un con­te­ni­do pre­de­ter­mi­na­do pues ha de limi­tar­se a fijar la fecha de incor­po­ra­ción (« Hay que des­ta­car que cuan­do el empre­sa­rio por deci­sión pro­pia o por impo­si­ción legal hubie­re opta­do por la read­mi­sión el con­te­ni­do de su deci­sión ya vie­ne pre­de­ter­mi­na­do por el legis­la­dor pues la posi­bi­li­dad que se ofre­ce es úni­ca­men­te la de seña­lar al tra­ba­ja­dor la fecha de la rein­cor­po­ra­ción al tra­ba­jo ») ( STS/IV 22-junio-2001 -rcud 1687/2000 -Sala Gene­ral).

3.- Pre­ci­sa­men­te con oca­sión de un pro­ce­so decla­ra­ti­vo de des­pi­do, esta Sala de lo Social en un recur­so de casa­ción por infrac­ción de ley tuvo la oca­sión de inter­pre­tar el art. 208 LPL/1980 , dedu­cién­do­se de sus razo­na­mien­tos que el cues­tio­na­do pla­zo de tres días lo con­si­de­ra­ba un pla­zo pro­ce­sal exclu­yen­do para su cómpu­to no sola­men­te los días fes­ti­vos, sino tam­bién los sába­dos. Se razo­na­ba que « En el segun­do moti­vo … se denun­cia la vio­la­ción de lo pre­vis­to en el artícu­lo 54, núme­ro segun­do, en rela­ción con él 55, núme­ro ter­ce­ro, ambos del Esta­tu­to de los Tra­ba­ja­do­res , rela­ti­vos a las fal­tas repe­ti­das e injus­ti­fi­ca­das de asis­ten­cia o pun­tua­li­dad al tra­ba­jo; moti­vo que, como infor­me al Minis­te­rio Fis­cal, no pue­de pros­pe­rar por­que los hechos sobre los que se asien­ta el liti­gio … no impli­can una reite­ra­ción de fal­tas injus­ti­fi­ca­das, sino por el con­tra­rio, un cla­ro exce­so empre­sa­rial. En efec­to, la empre­sa emplea el 22 de julio de 1985 la for­ma de vía tele­grá­fi­ca para reque­rir al tra­ba­ja­dor que se pre­sen­te en la mis­ma fecha y si éste no está en su domi­ci­lio y loca­li­za­do se pone en comu­ni­ca­ción con la empre­sa el 26 de igual mes y en el lugar de tra­ba­jo el lunes 29 de julio de dicho año, habi­da cuen­ta que el 25 fue fes­ti­vo (San­tia­go Após­tol) y 27 y 28 sába­do y domin­go, es incues­tio­na­ble que no había trans­cu­rri­do el pla­zo que esta­ble­ce el artícu­lo 208 de la Ley de Pro­ce­di­mien­to Labo­ral de que el empre­sa­rio comu­ni­que por escri­to al tra­ba­ja­dor la fecha de su rein­cor­po­ra­ción al tra­ba­jo, para efec­tuar­la en «un pla­zo no infe­rior a los tres días siguien­tes al de la recep­ción del escri­to»; de lo que deri­va que la impu­tación que hace el empre­sa­rio para des­pe­dir al tra­ba­ja­dor es noto­ria­men­te incier­ta y reve­la­do­ra de un frau­de y de un pro­pó­si­to de pres­cin­dir del tra­ba­ja­dor … » ( STS/Social 11-diciem­bre-1986 -sen­ten­cia nº 2245).

CUARTO.- 1.- Cier­ta­men­te ” de lege feren­da ” podrían arti­cu­lar­se fór­mu­las más cer­ca­nas a la reali­dad social y empre­sa­rial para que, res­pe­tan­do ese pla­zo de gra­cia míni­mo de tres días en favor del tra­ba­ja­dor des­pe­di­do ilí­ci­ta­men­te y su fina­li­dad, se pudie­ran tener en cuen­ta para la deter­mi­na­ción del refe­ri­do pla­zo, entre otras cir­cuns­tan­cias, con­for­me al caso con­cre­to, los días de la sema­na en que con­trac­tual­men­te el des­pe­di­do está obli­ga­do a tra­ba­jar en la empre­sa, los días de acti­vi­dad empre­sa­rial y si ésta se desa­rro­lla, en todo o en par­te, los sába­dos y fes­ti­vos, el lugar de rein­cor­po­ra­ción si exi­ge o no des­pla­za­mien­tos, etc.

Más tales cir­cuns­tan­cias, aun­que pudie­ran valo­rar­se en algún caso con­cre­to para juz­gar sobre la con­duc­ta de las par­tes y el leal cum­pli­mien­to de sus res­pec­ti­vas obli­ga­cio­nes, sin embar­go no es fun­ción de los órga­nos juris­dic­cio­na­les esta­ble­cer­las, lo que podría gene­rar, si así se efec­tua­ra judi­cial­men­te, inse­gu­ri­dad jurí­di­ca y el deri­va­do plan­tea­mien­to de múl­ti­ples inci­den­tes de read­mi­sión irre­gu­lar con las con­si­guien­tes demo­ras en la eje­cu­ción de las sen­ten­cias fir­mes.

2.- Por ello, aun­que en algún caso con­cre­to, en aten­ción a las cir­cuns­tan­cias reales con­cu­rren­tes, las con­se­cuen­cias de inter­pre­tar que el pla­zo de tres días aho­ra cues­tio­na­do es pro­ce­sal y que por ello no deben compu­tar­se los sába­dos, domin­gos y los fes­ti­vos en la sede del órgano juris­dic­cio­nal, pudie­ra enten­der­se social­men­te inade­cua­da; sin embar­go, razo­nes de segu­ri­dad jurí­di­ca, al afec­tar a la inter­pre­ta­ción de una nor­ma de carác­ter gene­ral que debe ser­vir para, en todas las varia­bles cir­cuns­tan­cias, las par­tes (eje­cu­tan­te y eje­cu­ta­do) conoz­can con cer­te­za cómo apli­car­la al ser tras­cen­den­tes las con­se­cuen­cias deri­va­das de su posi­ble incum­pli­mien­to en orden a la exis­ten­cia o no de read­mi­sión regu­lar en un pro­ce­so de eje­cu­ción defi­ni­ti­va de una sen­ten­cia de des­pi­do impro­ce­den­te con opción empre­sa­rial por la read­mi­sión, lo que, enten­de­mos, obli­ga a man­te­ner la tesis expues­ta.

3.- Para lle­gar a tal con­clu­sión pue­de tam­bién coad­yu­var: a) la cir­cuns­tan­cia jurí­di­ca de que, como regla, los pla­zos esta­ble­ci­dos en la nor­ma­ti­va pro­ce­sal debe enten­der­se como pro­ce­sa­les sal­vo que se esta­blez­ca otra cosa ( arts. 182 y 185 LOPJ , 43.3 LRJS , 133.2 y 4 suple­to­ria LEC -” 2. En el cómpu­to de los pla­zos seña­la­dos por días se exclui­rán los inhá­bi­les ” y ” 4. Los pla­zos que con­clu­yan en sába­do, domin­go u otro día inhá­bil se enten­de­rán pro­rro­ga­dos has­ta el siguien­te hábil “-, 134 LEC), lo que aquí no acon­te­ce ( arts.

278 a 280 LRJS ); y b) así como la exis­ten­cia de razo­nes de igual­dad en la inter­pre­ta­ción sobre la natu­ra­le­za de uno y otro pla­zo, — como des­ta­ca la sen­ten­cia de con­tras­te y se infor­ma por el Minis­te­rio Fis­cal –, pues, res­pec­to al pla­zo de diez días que en el pro­pio art. 278 LRJS se con­ce­de al empre­sa­rio para comu­ni­car al tra­ba­ja­dor la fecha de read­mi­sión, se ha decla­ra­do reite­ra­da­men­te por nues­tra juris­pru­den­cia, direc­ta o indi­rec­ta­men­te, que se tra­ta de un pla­zo pro­ce­sal que se ini­cia des­de la noti­fi­ca­ción de la sen­ten­cia al empre­sa­rio (inclu­so sin espe­rar a su fir­me­za si fue­re la de ins­tan­cia), aun des­ta­can­do la dis­tin­ta fina­li­dad de uno y otro pla­zo (entre otras, SSTS/IV 23-noviem­bre-1998 -rcud 634/1998 , 22-junio-2001 -rcud 1687/2000 Sala Gene­ral , 15-mar­zo-2004 -rcud 1391/2003 , 23-julio-2008 -rcud 3682/2007 , 16-diciem­bre-2008 -rcud 4245/2007 ) y afir­man­do la cita­da STS/IV 23-noviem­bre-1998 que « el pla­zo de diez días del art. 276 LPL , es un pla­zo pro­ce­sal que, regu­la­do en la fase de eje­cu­ción de sen­ten­cia de des­pi­do impro­ce­den­te, tie­ne por fina­li­dad con­ce­der al autor de un ilí­ci­to labo­ral -así decla­ra­do por sen­ten­cia fir­me- la posi­bi­li­dad de res­ta­ble­cer volun­ta­ria­men­te el orden labo­ral per­tur­ba­do. Pla­zo que, con­se­cuen­te­men­te, deter­mi­na la opor­tu­ni­dad de los actos pro­ce­sa­les y su pre­clu­sión, lo que quie­re decir que, trans­cu­rri­do el tiem­po seña­la­do por la ley para la rea­li­za­ción del acto, este ya no se pue­de rea­li­zar. El carác­ter pre­clu­si­vo del pla­zo que otor­ga al emplea­dor el art. 276 LPL para el cum­pli­mien­to de la sen­ten­cia de des­pi­do, no pue­de que­dar a su libre arbi­trio, -es de recor­dar, tam­bién, al efec­to, lo dis­pues­to en el art. 1256 Códi­go Civil sobre que el cum­pli­mien­to de los con­tra­tos no pue­de dejar­se al arbi­trio de una sola de las par­tes- sino a la nor­ma pro­ce­sal que fija y cie­rra, des­de el ini­cio del pro­ce­so, los pla­zos o ámbi­tos tem­po­ra­les de los inter­vi­nien­tes en el mis­mo, par­ti­ci­pan­do tal pla­zo de carác­ter peren­to­rio e impro­rro­ga­ble, a que se refie­re el artícu­lo 43.3 LPL ».

QUINTO.- La apli­ca­ción de la ante­rior doc­tri­na al supues­to aho­ra enjui­cia­do, — en el que por la sen­ten­cia recu­rri­da, inter­pre­tan­do que se tra­ta­ba de un pla­zo civil, se compu­taron como días hábi­les a efec­tos de la deter­mi­na­ción del pla­zo míni­mo de tres días que para la rein­cor­po­ra­ción a su pues­to de tra­ba­jo debe con­ce­der­se por el emplea­dor al tra­ba­ja­dor des­pe­di­do impro­ce­den­te­men­te con­for­me al art. 278 LRJS , los días coin­ci­den­tes sába­do, domin­go y días fes­ti­vos en la Comu­ni­dad Autó­no­ma, decla­ran­do que la pre­ten­di­da rein­cor­po­ra­ción del tra­ba­ja­dor se efec­tuó extem­po­rá­nea­men­te –, obli­ga, de con­for­mi­dad tam­bién con lo infor­ma­do por el Minis­te­rio Fis­cal, a esti­mar el pre­sen­te recur­so de casa­ción uni­fi­ca­do­ra, casan­do y anu­lan­do la sen­ten­cia recu­rri­da, así como los autos dic­ta­dos en eje­cu­ción de sen­ten­cia que la aho­ra impug­na­da con­fir­ma;

y, resol­vien­do el deba­te sus­ci­ta­do en supli­ca­ción, se debe, resol­vien­do el inci­den­te de no read­mi­sión ( arts.

280 y 281 LRJS ), decla­rar que el tra­ba­ja­dor des­pe­di­do no ha sido read­mi­ti­do, y, en con­se­cuen­cia, pro­ce­de decla­rar extin­gui­da en la fecha de esta sen­ten­cia la rela­ción labo­ral que unía a las par­tes, así como acor­dar que se abo­nen al tra­ba­ja­dor las per­cep­cio­nes eco­nó­mi­cas pre­vis­tas en los apar­ta­dos 1 y 2 del art. 56 ET a razón del sala­rio decla­ra­do pro­ba­do en la sen­ten­cia fir­me que se eje­cu­ta y, ade­más, con­de­nar al empre­sa­rio al abono de los sala­rios deja­dos de per­ci­bir des­de la fecha de la noti­fi­ca­ción de la sen­ten­cia que por pri­me­ra vez decla­re la impro­ce­den­cia has­ta la de la pre­sen­te reso­lu­ción, des­con­tan­do en su caso lo per­ci­bi­do en otro empleo. Sin impo­si­ción de cos­tas ( art. 235.1 LRJS ).

Por lo expues­to, en nom­bre de S. M. El Rey y por la auto­ri­dad con­fe­ri­da por el pue­blo espa­ñol.

FALLAMOS

Esti­ma­mos el recur­so de casa­ción para la uni­fi­ca­ción de doc­tri­na inter­pues­to por el tra­ba­ja­dor eje­cu­tan­te Don Eleute­rio con­tra la sen­ten­cia de fecha 11-diciem­bre-2013 (rollo 209/2013) dic­ta­da por la Sala de lo Social del Tri­bu­nal Supe­rior de Jus­ti­cia de Balea­res en el recur­so de supli­ca­ción inter­pues­to por dicho tra­ba­ja­dor con­tra el auto dic­ta­do por el Juz­ga­do de lo Social nº 3 de Pal­ma de Mallor­ca en fecha 23- sep­tiem­bre-2012 (autos 1098/2011) en pro­ce­so eje­cu­ción defi­ni­ti­va de sen­ten­cia de des­pi­do impro­ce­den­te con opción empre­sa­rial por la read­mi­sión sien­do par­te eje­cu­tan­te el refe­ri­do tra­ba­ja­dor y eje­cu­ta­da la empre­sa “MOTU PROPIO GENERAL DE CONSTRUCCIONES, S.L.”, en esta­do legal de con­cur­so de acree­do­res, habien­do sido cita­do el FONDO DE GARANTÍA SALARIAL. Casa­mos y anu­la­mos la sen­ten­cia recu­rri­da, así como los autos dic­ta­dos en eje­cu­ción de sen­ten­cia que la aho­ra impug­na­da con­fir­ma; y, resol­vien­do el deba­te sus­ci­ta­do en supli­ca­ción, se debe, resol­vien­do el inci­den­te de no read­mi­sión ( arts. 280 y 281 LRJS ), decla­rar que el tra­ba­ja­dor des­pe­di­do no ha sido read­mi­ti­do, y, en con­se­cuen­cia, pro­ce­de decla­rar extin­gui­da en la fecha de esta sen­ten­cia la rela­ción labo­ral que unía a las par­tes, así como acor­dar que se abo­nen al tra­ba­ja­dor las per­cep­cio­nes eco­nó­mi­cas pre­vis­tas en los apar­ta­dos 1 y 2 del art. 56 ET a razón del sala­rio decla­ra­do pro­ba­do en la sen­ten­cia fir­me que se eje­cu­ta y, ade­más, con­de­nar al empre­sa­rio al abono de los sala­rios deja­dos de per­ci­bir des­de la fecha de la noti­fi­ca­ción de la sen­ten­cia que por pri­me­ra vez decla­re la impro­ce­den­cia has­ta la de la pre­sen­te reso­lu­ción, des­con­tan­do en su caso lo per­ci­bi­do en otro empleo. Sin impo­si­ción de cos­tas.

Devuél­van­se las actua­cio­nes a la Sala de lo Social del Tri­bu­nal Supe­rior de Jus­ti­cia de Balea­res ‚con la cer­ti­fi­ca­ción y comu­ni­ca­ción de esta reso­lu­ción.

Así por esta nues­tra sen­ten­cia, que se inser­ta­rá en la COLECCIÓN LEGISLATIVA, lo pro­nun­cia­mos, man­da­mos y fir­ma­mos.

PUBLICACIÓN.- En el mis­mo día de la fecha fue leí­da y publi­ca­da la ante­rior sen­ten­cia por el Exc­mo.

Sr. Magis­tra­do D. Fer­nan­do Sali­nas Moli­na hallán­do­se cele­bran­do Audien­cia Públi­ca la Sala de lo Social del Tri­bu­nal Supre­mo, de lo que como Secre­ta­rio de la mis­ma, cer­ti­fi­co.

 

[1] DIARIO DEL DERECHO, 31 de mayo de 2016. Publi­ca­do en: http://www.iustel.com/diario_del_derecho/noticia.asp?ref_iustel=1153915

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