TRATAMIENTO DE FERTILIDAD

EL TRATAMIENTO DE FERTILIDAD COMO DESPIDO NULO.

En el momen­to en que lle­ga a los oídos de la direc­ción de la empre­sa, el rumor en la ofi­ci­na, con­sis­ten­te en que algu­na de sus tra­ba­ja­do­ras tie­ne inten­ción de empe­zar el tra­ta­mien­to de fer­ti­li­dad para ser madres, las empre­sas pro­ce­den inme­dia­ta­men­te al des­pi­do de la tra­ba­ja­do­ra, gene­ral­men­te por supues­tas cau­sas obje­ti­vas (eco­nó­mi­cas o similares).

 1 b.-Entrada Blog. Imagen. 07.07.2014.

 

1º.- NULIDAD DEL DESPIDO. PROTECCIÓN DE LA MUJER ANTES Y DESPUÉS DE DAR A LUZ. Si bien es cier­to, no exis­te una pro­tec­ción direc­ta ni en el Esta­tu­to de los Tra­ba­ja­do­res, ni en la

Ley Orgá­ni­ca 3/2007, de 22 de mar­zo, para la igual­dad efec­ti­va de muje­res y hom­bres, sobre el tra­ta­mien­to de fer­ti­li­dad, según juris­pru­den­cia, se hace exten­si­ble la pro­tec­ción de la nuli­dad del des­pi­do (vía pro­tec­ción del sexo feme­nino), pro­te­gien­do no solo el emba­ra­zo, sino tam­bién la pro­ba­bi­li­dad del emba­ra­zo. Para que la pro­tec­ción desa­rro­lle todos sus efec­tos jurí­di­cos, la tra­ba­ja­do­ra, ade­más de poner en cono­ci­mien­to for­mal de la empre­sa, su deseo de que­dar emba­ra­za­da, debe encon­trar­se en una fase avan­za­da de fecun­da­ción in vitro, es decir, entre la pun­ción foli­cu­lar y la trans­fe­ren­cia inme­dia­ta de los óvu­los fecun­da­dos al úte­ro de la tra­ba­ja­do­ra, adqui­rien­do legal­men­te, la mis­ma pro­tec­ción que el artícu­lo 55.5 del ET, atri­bu­ye al embarazo.

En cual­quier caso, si el pro­ce­so no estu­vie­se en fase avan­za­da, pero hubie­se indi­cios de la inten­ción dis­cri­mi­na­to­ria de la empre­sa, la tra­ba­ja­do­ra podrá acu­dir a la pro­tec­ción del dere­cho gene­ral de igual­dad y no dis­cri­mi­na­ción por razón de sexo, apor­tan­do datos que hayan supo­ner dicha acti­tud dis­cri­mi­na­to­ria del emplea­dor. A estos efec­tos, con­vie­ne acre­di­tar por par­te de la tra­ba­ja­do­ra, que era cono­ci­da su inten­ción de acu­dir al tra­ta­mien­to de fer­ti­li­dad. En oca­sio­nes, en aspec­tos de con­tra­ta­ción, la empre­sa recha­za a tra­ba­ja­do­ras con visos de embarazo.

2º.- IMPROCEDENCIA. En el caso de no obte­ner la nuli­dad, en base a la vul­ne­ra­ción por par­te de la empre­sa, del prin­ci­pio de igual­dad de tra­to, se podrá ins­tar la impro­ce­den­cia, por no tener la cau­sa ale­ga­da la sufi­cien­te enti­dad para jus­ti­fi­car el despido.

3º.- EN CONCLUSIÓN: Cuan­do las muje­res toméis la deci­sión de ser madre e ini­ciéis el tra­ta­mien­to de fer­ti­li­dad, tan pron­to como alcan­céis la fase avan­za­da (pun­ción ová­ri­ca), poner­lo en cono­ci­mien­to de la empre­sa por escri­to, de for­ma que que­de cons­tan­cia y, con ele­va­da pro­ba­bi­li­dad, adqui­ri­réis la pro­tec­ción de la emba­ra­za­da, aun­que dicho emba­ra­zo no lle­gue a pro­du­cir­se por cues­tio­nes bio­ló­gi­cas. En todo momen­to debe pre­va­le­cer la salud y segu­ri­dad de la madre.

Una vez obte­ni­da con­de­na en fir­me de nuli­dad, la tra­ba­ja­do­ra ten­drá dere­cho al cobro de los sala­rios de tra­mi­ta­ción, así como a una indem­ni­za­ción si se con­si­de­ra que ha exis­ti­do per­jui­cio por la discriminación.

FUENTES: Juris­pru­den­cia Nacio­nal; Juris­pru­den­cia de las Comu­ni­da­des Euro­peas; y ela­bo­ra­ción propia.

 

*Publi­ca­do en nuevatribuna.es