El adoquín a la memoria cuenta una historia sufrida en el campo de concentración y exterminio. Cada stolpersteine, y hay más de 75.000, en 20 países, es una vida que sufrió los peores horrores del siglo XX. Tratar de esconderlo es ser cómplice del horror pasado. El aprendizaje y la divulgación son esenciales, cuando hablamos de memoria, y esto lo comprenden en los colegios e institutos europeos.






