Derecho Laboral

El Tribunal Constitucional anula las tasas judiciales

Des­de su implan­ta­ción, impul­sa­da por el exmi­nis­tro de Jus­ti­cia Alber­to Gallar­dón, la polé­mi­ca medi­da ha sido com­ba­ti­da des­de dife­ren­tes fren­tes. Hoy el TC ha decla­ra­do su incons­ti­tu­cio­na­li­dad por vul­ne­rar el dere­cho a la tute­la judi­cial efec­ti­va esta­ble­ci­do en el artícu­lo 24 de la Cons­ti­tu­ción Española.
La Sen­ten­cia del Pleno del Tri­bu­nal Cons­ti­tu­cio­nal, de fecha 21 de julio de 2016, ha esti­ma­do par­cial­men­te, por una­ni­mi­dad, el recur­so (Rec. Nº 973/2013) pre­sen­ta­do por el Gru­po Par­la­men­ta­rio Socia­lis­ta del Con­gre­so de los Dipu­tados con­tra la Ley 10/2012, de 20 de noviem­bre, por la que se regu­lan deter­mi­na­das tasas en el ámbi­to de la Admi­nis­tra­ción de Jus­ti­cia y del Ins­ti­tu­to Nacio­nal de Toxi­co­lo­gía y Cien­cias Foren­ses, decla­ran­do incons­ti­tu­cio­nal la pre­vi­sión del artícu­lo 7 de la ley, que en sus apar­ta­dos 1 y 2 esta­ble­cían las cuo­tas tri­bu­ta­rias fijas y variables.
Las tasas afec­ta­das son sólo las exi­gi­das a las per­so­nas jurí­di­cas, pues la refor­ma de la ley por el Real Decre­to-ley 1/2015, de 27 de febre­ro, exi­mió del pago del tri­bu­to a las per­so­nas físi­cas, por lo que el Tri­bu­nal ha decla­ra­do extin­gui­do el obje­to del recur­so en lo que se refe­ría a dichas tasas.
La sen­ten­cia es esti­ma­to­ria par­cial­men­te, por cuan­to que con­si­de­ra que el esta­ble­ci­mien­to de tasas no vul­ne­ra en sí mis­mo el dere­cho fun­da­men­tal de los ciu­da­da­nos a la tute­la judi­cial efec­ti­va del artícu­lo 24 de la CE y, por tan­to, los fines per­se­gui­dos por la Ley son cons­ti­tu­cio­na­les, pero sí con­si­de­ra que su cuan­tía ‑tan­to la fija como la varia­ble- es des­pro­por­cio­na­da y pue­de pro­du­cir un efec­to disua­so­rio en los ciu­da­da­nos e inclu­so impo­si­bi­li­tar que acu­dan a los Tribunales.
En su sen­ten­cia, de la que ha sido ponen­te el Magis­tra­do don San­tia­go Mar­tí­nez-Vares Gar­cía, en con­cre­to, el Tri­bu­nal anu­la los inci­sos del art. 7.1 de la ley que pre­vén las siguien­tes cuo­tas fijas:
1) la de 200 euros para inter­po­ner el recur­so con­ten­cio­so admi­nis­tra­ti­vo abre­via­do y la de 350 euros para inter­po­ner el recur­so con­ten­cio­so admi­nis­tra­ti­vo ordinario;
2) la de 800 euros para pro­mo­ver recur­so de ape­la­ción y de 1.200 euros para los recur­sos de casa­ción y extra­or­di­na­rio por infrac­ción pro­ce­sal, en el orden civil;
3) la de 800 euros para el recur­so de ape­la­ción y 1.200 euros para el recur­so de casa­ción en cual­quie­ra de sus moda­li­da­des, en el orden contencioso-administrativo;
4) así como tam­bién la nuli­dad de la tasa de 500 euros para el recur­so de supli­ca­ción y 750 para el de casa­ción en cual­quie­ra de sus moda­li­da­des, ambos del orden social.
Tam­bién ha sido decla­ra­do incons­ti­tu­cio­nal el art. 7.2, que impo­ne una cuo­ta varia­ble cuya cuan­tía será la que resul­te de apli­car al valor eco­nó­mi­co del liti­gio el tipo de gra­va­men que corres­pon­da, según la siguien­te esca­la: de 0 a 1.000.000€, 0,5%; el res­to, un tipo por­cen­tual del 0,25. Máxi­mo varia­ble: 10.000€.
El Pleno, des­es­ti­ma el recur­so en todo lo demás, es decir des­es­ti­ma la incons­ti­tu­cio­na­li­dad de los artícu­los 1, 2, 3, 5, 6, y 11 de la Ley 10/2012, de 20 de noviembre.
Las per­so­nas físi­cas ya esta­ban exentas
Uno de los hitos en la lucha para la eli­mi­na­ción de esta tasa se pro­du­jo por la apro­ba­ción de , que supu­so la exen­ción de tasas judi­cia­les para las per­so­nas físi­cas, el sába­do 28 de febre­ro se publi­có el Real Decre­to-Ley 1/2015, de 27 de febre­ro, de meca­nis­mo de segun­da opor­tu­ni­dad, reduc­ción de car­ga finan­cie­ra y otras medi­das de orden social, cuyo artícu­lo 11 esta­ble­ce la modi­fi­ca­ción de la Ley de Tasas para exo­ne­rar de las mis­mas a las per­so­nas físi­cas: modi­fi­can­do el artícu­lo 4, en el que se esta­ble­ce­ría “Des­de el pun­to de vis­ta sub­je­ti­vo, están, en todo caso, exen­tos de esta tasa las per­so­nas físicas”.
¿Pro­ce­de la devo­lu­ción de las tasas cobradas?
La sen­ten­cia no orde­na la devo­lu­ción de las can­ti­da­des paga­das en rela­ción con las tasas decla­ra­das nulas ni en los pro­ce­di­mien­tos fina­li­za­dos por reso­lu­ción fir­me ni tam­po­co en los no fina­li­za­dos en el que el pago de la tasa se satis­fi­zo sin que fue­ra impug­na­da por vul­ne­ra­ción del art. 24.1 CE. De hecho, en este últi­mo supues­to, la ausen­cia de la impug­na­ción de la tasa dio fir­me­za a la liqui­da­ción del tributo.
El Tri­bu­nal acla­ra en el Fun­da­men­to Jurí­di­co 15, que, en vir­tud del prin­ci­pio de segu­ri­dad jurí­di­ca, la decla­ra­ción de nuli­dad de las tasas sólo pro­du­ci­rá efec­tos “pro futu­ro”, esto es, en rela­ción con nue­vos supues­tos o con los pro­ce­di­mien­tos don­de no haya recaí­do una reso­lu­ción firme.
El alto tri­bu­nal argu­men­ta: “Tal situa­ción (impe­di­men­to injus­ti­fi­ca­do de acce­so a la jus­ti­cia) no pue­de pre­di­car­se de quie­nes han paga­do la tasa logran­do impe­trar la potes­tad juris­dic­cio­nal que soli­ci­ta­ban, es decir, no se ha pro­du­ci­do una lesión del dere­cho fun­da­men­tal men­cio­na­do, que deba repa­rar­se median­te la devo­lu­ción del impor­te pagado”.
No vul­ne­ra en sí mis­mo el dere­cho fun­da­men­tal de los ciu­da­da­nos a la tute­la judi­cial efectiva
El Tri­bu­nal Cons­ti­tu­cio­nal con­si­de­ra que el esta­ble­ci­mien­to de tasas para el ejer­ci­cio de accio­nes judi­cia­les en los órde­nes civil, con­ten­cio­so-admi­nis­tra­ti­vo y social no vul­ne­ra, en sí mis­mo, el dere­cho fun­da­men­tal de los ciu­da­da­nos a la tute­la judi­cial efec­ti­va (art. 24.1 CE); no incum­ple el man­da­to de some­ti­mien­to de la Admi­nis­tra­ción al con­trol judi­cial (art. 106 CE) ni tam­po­co el prin­ci­pio de gra­tui­dad de la Jus­ti­cia (art. 119. CE).
El legis­la­dor, expli­ca la sen­ten­cia, tie­ne liber­tad para regu­lar los requi­si­tos del acce­so gra­tui­to a la Jus­ti­cia, siem­pre y cuan­do garan­ti­ce el ejer­ci­cio de este dere­cho a quie­nes acre­di­ten insu­fi­cien­cia de recur­sos para litigar.
Efec­to disuasorio
Aho­ra bien, con­si­de­ra que la cuan­tía de las tasas (tan­to la cuo­ta fija como la varia­ble) resul­tan des­pro­por­cio­na­das y, tal y como ale­ga­ban los deman­dan­tes, pue­den pro­du­cir un efec­to disua­so­rio en los ciu­da­da­nos a la hora de acu­dir a los Tri­bu­na­les de Jus­ti­cia en el ejer­ci­cio de su dere­cho fun­da­men­tal a la tute­la judi­cial efec­ti­va (art. 24.1 CE).
Para lle­gar a esta con­clu­sión, el Tri­bu­nal ana­li­za los requi­si­tos que la doc­tri­na exi­ge a las nor­mas que, como la impug­na­da, limi­tan un dere­cho fun­da­men­tal: la legi­ti­mi­dad de los fines per­se­gui­dos y la pro­por­cio­na­li­dad de la medi­da legislativa.
Los fines per­se­gui­dos por la ley recu­rri­da, afir­ma la sen­ten­cia, son cons­ti­tu­cio­nal­men­te legí­ti­mos. Así ocu­rre con el pri­me­ro de ellos, que es evi­tar las “situa­cio­nes de abu­so” que gene­ran aque­llos que no bus­can la tute­la de los tri­bu­na­les sino ven­ta­jas median­te la dila­ción de los pro­ce­di­mien­tos; y tam­bién con el segun­do, que es la finan­cia­ción mix­ta de la Jus­ti­cia. Res­pec­to a este últi­mo, su legi­ti­mi­dad se debe a que el hecho impo­ni­ble gra­va­do por la tasa no es el ser­vi­cio públi­co de la Jus­ti­cia (enten­di­do como dota­ción de medios mate­ria­les y per­so­na­les), sino el “ejer­ci­cio de la potes­tad juris­dic­cio­nal”. A tra­vés de los pro­ce­sos, en cada uno de los órde­nes juris­dic­cio­na­les, se mate­ria­li­za “a dia­rio la fun­ción que nues­tra Cons­ti­tu­ción enco­mien­da con carác­ter exclu­si­vo a los órga­nos de un Poder del Esta­do (…) como es el Poder Judicial”.
Pro­por­cio­na­li­dad de la medida
Sin embar­go, la legi­ti­mi­dad de esta segun­da fina­li­dad no pue­de supo­ner la implan­ta­ción de unas tasas exce­si­vas que impo­si­bi­li­ten el acce­so a la Jus­ti­cia, garan­ti­za­do en el art. 24.1 CE. Por ello, el Tri­bu­nal debe ana­li­zar tam­bién la pro­por­cio­na­li­dad de la medi­da. Según la doc­tri­na cons­ti­tu­cio­nal, para que una medi­da legis­la­ti­va se con­si­de­re pro­por­cio­na­da, debe cum­plir con los requi­si­tos de ido­nei­dad, nece­si­dad y pro­por­cio­na­li­dad en sen­ti­do estricto.
En este caso, la medi­da no es idó­nea para con­se­guir la fina­li­dad de aca­bar con los recur­sos abu­si­vos. De hecho, al tra­tar­se de un sis­te­ma de tasas en el que todos pagan lo mis­mo, su obje­ti­vo de pre­ve­nir o disua­dir de la inter­po­si­ción de recur­sos abu­si­vos “se dilu­ye para todo aquel que dis­po­ne de medios eco­nó­mi­cos sufi­cien­tes”; y, sin embar­go, “per­ju­di­ca (…) al jus­ti­cia­ble que ejer­ci­ta correc­ta­men­te su dere­cho a recu­rrir”, que se ve obli­ga­do a pagar una tasa con la que se pre­ten­de erra­di­car un com­por­ta­mien­to que le es ajeno. La impo­si­bi­li­dad de esta­ble­cer un con­trol pre­vio sobre los recur­sos “no pue­de jus­ti­fi­car la impo­si­ción indis­cri­mi­na­da de esa tasa, bajo el sus­ten­to de un pro­pó­si­to disua­so­rio fren­te a una pato­lo­gía a fin de cuen­tas minoritaria”.
Ade­más, nues­tro orde­na­mien­to ya pre­veía un ins­tru­men­to disua­so­rio, como es el depó­si­to para recu­rrir. La sen­ten­cia con­clu­ye que la impo­si­ción de la tasa no es idó­nea por­que no cum­ple con su obje­ti­vo y por­que no exis­ten razo­nes obje­ti­vas que jus­ti­fi­quen la impo­si­ción de una nue­va medi­da disua­so­ria por una supues­ta fal­ta de efi­ca­cia de los depósitos.
Por el con­tra­rio, la impo­si­ción de la tasa sí es una medi­da idó­nea para la con­se­cu­ción del segun­do fin, el de la finan­cia­ción mix­ta de la jus­ti­cia. Y tam­bién es nece­sa­ria, pues no hay, ni la ale­gan los recu­rren­tes, una alter­na­ti­va a la tasa para con­se­guir la fina­li­dad de “fijar una corres­pon­sa­bi­li­dad eco­nó­mi­ca por par­te de todo aquel que gene­ra la acti­vi­dad pro­ce­sal cuya rea­li­za­ción pro­du­ce un cos­te para el Estado”.
Cuo­ta fija en el orden contencioso
El últi­mo requi­si­to que ana­li­za el Tri­bu­nal es el de la pro­por­cio­na­li­dad en sen­ti­do estric­to. En el caso de la cuo­ta fija exi­gi­da para ini­ciar un pro­ce­so en el orden con­ten­cio­so admi­nis­tra­ti­vo (la deman­da no con­tie­ne ale­ga­cio­nes sobre el orden civil, lo que impi­de al Tri­bu­nal pro­nun­ciar­se), la sen­ten­cia advier­te que en el acce­so a esta juris­dic­ción no solo está en jue­go el ejer­ci­cio del dere­cho a la tute­la judi­cial efec­ti­va (art. 24.1 CE), sino tam­bién la “efec­ti­vi­dad” de los man­da­tos de los arts. 103.1 y 106.1, ambos de la Cons­ti­tu­ción, con los que se ase­gu­ra el some­ti­mien­to de las Admi­nis­tra­cio­nes públi­cas al con­trol judi­cial de su actividad.
El efec­to disua­so­rio de dichas tasas no que­da anu­la­do ni por el lími­te esta­ble­ci­do (no pue­den supe­rar el 50% la san­ción eco­nó­mi­ca recu­rri­da) ni por la reduc­ción del impor­te de la san­ción en caso de pago volun­ta­rio. Ade­más, afir­ma la sen­ten­cia, los pro­ce­sos del orden con­ten­cio­so admi­nis­tra­ti­vo no se ago­tan en los recur­sos con­tra las mul­tas. El Tri­bu­nal advier­te, final­men­te, de lo gra­vo­so que resul­ta para el jus­ti­cia­ble sumar, al pago de la tasa, los hono­ra­rios de abo­ga­do y pro­cu­ra­dor. Por todo ello, la tasa fija de 200 euros para la inter­po­si­ción de un recur­so con­ten­cio­so admi­nis­tra­ti­vo abre­via­do y la de 350 euros para el ordi­na­rio resul­tan des­pro­por­cio­na­das y por ello con­tra­rias al dere­cho de acce­so a la jurisdicción.
Tasa exi­gi­da para recurrir
En cuan­to a las tasas exi­gi­das para la inter­po­si­ción de los recur­sos, la sen­ten­cia con­si­de­ra que la jus­ti­fi­ca­ción con­te­ni­da en la memo­ria eco­nó­mi­ca de la ley es insu­fi­cien­te, pues se limi­ta a seña­lar que es legí­ti­mo fijar­las en cuan­tías supe­rio­res a las de la pri­me­ra ins­tan­cia y que su recau­da­ción no es sufi­cien­te para cubrir los cos­tes gene­ra­dos por la segun­da ins­tan­cia. A este res­pec­to, la sen­ten­cia afir­ma, por un lado, que “el obje­ti­vo de la finan­cia­ción mix­ta de la Jus­ti­cia no pue­de traer con­si­go el sacri­fi­cio de un dere­cho fun­da­men­tal”; y, por otro, que la cuan­tía de las tasas para recu­rrir reso­lu­cio­nes judi­cia­les “no atien­de a la reali­dad eco­nó­mi­ca de una mayo­ría sig­ni­fi­ca­ti­va de sus des­ti­na­ta­rios, a los cua­les resul­ta exce­si­va”, afir­ma­ción esta últi­ma que el Tri­bu­nal rea­li­za sobre la base de datos esta­dís­ti­cos ofi­cia­les rela­ti­vos al sec­tor del comer­cio. En con­se­cuen­cia, esas tasan vul­ne­ran el dere­cho pro­te­gi­do por el art. 24.1 CE al poder disua­dir la de la inter­po­si­ción del recurso.
Cuo­ta variable
Res­pec­to a la cuo­ta varia­ble (segun­da can­ti­dad que se exi­ge al jus­ti­cia­ble en fun­ción de un deter­mi­na­do por­cen­ta­je sobre el valor eco­nó­mi­co del liti­gio), el Pleno con­si­de­ra que “ele­va inne­ce­sa­ria­men­te la car­ga eco­nó­mi­ca” sobre el recu­rren­te sin que el legis­la­dor espe­ci­fi­que a qué cri­te­rio res­pon­de su exi­gen­cia. Por tan­to, resul­ta incons­ti­tu­cio­nal por infrin­gir el dere­cho fun­da­men­tal de acce­so a la juris­dic­ción y al recurso.
Cro­no­lo­gía de un polé­mi­co tributo
La tasa judi­cial, aho­ra decla­ra­da incons­ti­tu­cio­nal, se con­fi­gu­ra como un tri­bu­to de carác­ter esta­tal que debían satis­fa­cer en deter­mi­na­dos supues­tos las per­so­nas jurí­di­cas por acu­dir a los Tri­bu­na­les y hacer uso del ser­vi­cio públi­co de la Admi­nis­tra­ción de Jus­ti­cia (art 3 de la Ley 10/2012).
En Noti­cias Jurí­di­cas os hemos ido dan­do cuen­ta pun­tual de todos los acon­te­ci­mien­tos que han teni­do lugar alre­de­dor de esta figu­ra, des­de su pro­mul­ga­ción a su dero­ga­ción, pasan­do por su modi­fi­ca­ción par­cial en febre­ro de 2013 y la dimi­sión del minis­tro de Jus­ti­cia que las impulsó.
La deno­mi­na­da tasa judi­cial por el ejer­ci­cio de la potes­tad juris­dic­cio­nal en los órde­nes civil, con­ten­cio­so-admi­nis­tra­ti­vo y social, entró en vigor el 1 de abril de 2003, a tra­vés de la Ley 10/2012 de 20 de noviem­bre, por la que se regu­lan deter­mi­na­das tasas en el ámbi­to de la Admi­nis­tra­ción de Jus­ti­cia y del Ins­ti­tu­to Nacio­nal de Toxi­co­lo­gía y Cien­cias Foren­ses, y fue­ron exi­gi­bles tam­bién a las per­so­nas físi­cas has­ta el 1 de mar­zo de 2015.
El deno­mi­na­do “tasa­zo” fue recu­rri­do ante el Tri­bu­nal Cons­ti­tu­cio­nal por el PSOE, y fue ori­gen de la auto deno­mi­na­da “Bri­ga­da Tui­te­ra” que han lucha­do por la dero­ga­ción total de esta tasa que aún debían pagar las per­so­nas jurí­di­cas. Inclu­so en el Con­gre­so, se pre­sen­ta­ron dive­ra­san ini­cia­ti­vas median­te las que se soli­ci­tó la eli­mi­na­ción de las tasas para las pymes y las ONGs
Esta Ley fue modi­fi­ca­da en dos oca­sio­nes; la pri­me­ra, por el Real Decre­to-ley 3/2013, de 22 de febre­ro y, la segun­da, por el Real Decre­to-ley 1/2015, de 27 de febre­ro. La nove­dad más impor­tan­te de esta segun­da modi­fi­ca­ción fue la supre­sión de la tasa judi­cial para las per­so­nas físi­cas en todas las juris­dic­cio­nes e instancias.

**Publi­ca­do en: http://noticias.juridicas.com/actualidad/noticias/11242-el-tribunal-constitucional-anula-las-tasas-judiciales/ 29/07/2016 11:11:31 | TASAS JUDICIALES

Reconocimiento Laboral de Becario como trabajador

Fal­ta de defi­ni­ción normativa

Reco­no­ci­da la rela­ción labo­ral de un estu­dian­te con­tra­ta­do como becario[1]

23 b.- Reconocimiento Laboral como becario.

POR Almu­de­na VigilMadrid

Actua­li­za­do: 16/06/201620:11 horas

No es un beca­rio cuan­do su tra­ba­jo cubre nece­si­da­des que exi­gi­rían con­tra­tar a terceros.

Una sen­ten­cia del Tri­bu­nal Supe­rior de Jus­ti­cia de Gali­cia ha reco­no­ci­do la rela­ción labo­ral entre un estu­dian­te y la uni­ver­si­dad en la que pres­ta­ba ser­vi­cios, supues­ta­men­te como beca­rio, decla­ran­do impro­ce­den­te su cese.

El tri­bu­nal seña­la que los ser­vi­cios pres­ta­dos, de apo­yo en el aula de infor­má­ti­ca, están total­men­te des­co­nec­ta­dos con sus estu­dios, rela­ti­vos al gra­do de admi­nis­tra­ción y direc­ción de empre­sas. Con­si­de­ra que “exis­te apor­ta­ción de tra­ba­jo con­tra retri­bu­ción”, sin un mar­co de for­ma­ción espe­cí­fi­co rela­cio­na­do con la acti­vi­dad a desem­pe­ñar, y sin que cons­te que las tareas desem­pe­ña­das fue­ran úti­les para sus estudios.

Por todo ello, y tenien­do en cuen­ta que el tra­ba­jo rea­li­za­do por el estu­dian­te está some­ti­do a un hora­rio, “debe con­cluir­se que la beca es un medio frau­du­len­to de con­tra­ta­ción, sin que a ello obs­te la mayor o menor fle­xi­bi­li­dad hora­ria en el desem­pe­ño del tra­ba­jo” o que el estu­dian­te dis­fru­ta­ra de vaca­cio­nes en perío­do escolar.

La sen­ten­cia reco­no­ce que “la dife­ren­cia entre las becas y las rela­cio­nes labo­ra­les es abso­lu­ta­men­te difu­sa, ante la fal­ta de defi­ni­ción nor­ma­ti­va”. Recuer­da que la juris­pru­den­cia se ha pro­nun­cia­do en diver­sas oca­sio­nes sobre la cues­tión, lle­gan­do a seña­lar que “no habrá beca cuan­do los ser­vi­cios del beca­rio cubren o satis­fa­cen nece­si­da­des que, de no lle­var­se a cabo por aquél, ten­drían que enco­men­dar­se a un ter­ce­ro, o cuan­do el supues­to beca­rio se limi­ta a rea­li­zar los con­te­ni­dos pro­pios de la esfe­ra de acti­vi­dad de la entidad”.

 

 

[1] En: http://www.expansion.com/juridico/sentencias/2016/06/16/5762ebad22601d224c8b456b.html

El TS establece que el plazo de tres días que tiene el trabajador despedido para reincorporarse es un plazo procesal y no civil[1]

La cues­tión que se plan­tea en el pre­sen­te recur­so con­sis­te en deter­mi­nar la natu­ra­le­za civil o pro­ce­sal del “pla­zo no infe­rior a los tres días siguien­tes al de la recep­ción del escri­to” ex art. 278 LRJS que en el supues­to de eje­cu­ción de sen­ten­cia fir­me de des­pi­do decla­ra­do impro­ce­den­te con ejer­ci­ta­da opción empre­sa­rial por la read­mi­sión debe, como míni­mo, res­pe­tar el emplea­dor en favor del tra­ba­ja­dor para fijar a par­tir de enton­ces la fecha para la efec­ti­va rein­cor­po­ra­ción de éste.

Ius­tel

La sen­ten­cia recu­rri­da enten­dió que se tra­ta­ba de un pla­zo civil y que, por tan­to, la pre­ten­di­da rein­cor­po­ra­ción del tra­ba­ja­dor se efec­tuó extem­po­rá­nea­men­te, pues no debían excluir­se los sába­dos, domin­gos y días fes­ti­vos para el cómpu­to de dicho pla­zo. El TS, en apli­ca­ción de la doc­tri­na esta­ble­ci­da por la Sala, inter­pre­tan­do el art. 208 de la LPL de 1980 en un pro­ce­so en que tam­bién se cues­tio­na­ba la natu­ra­le­za del pla­zo de tres días, lle­ga a la con­clu­sión de que el mis­mo había de con­si­de­rar­se pla­zo pro­ce­sal, exclu­yén­do­se, en con­se­cuen­cia, los sába­dos, domin­gos y días fes­ti­vos. En vir­tud de dicha doc­tri­na, esti­ma el pre­sen­te recur­so, decla­ran­do que el tra­ba­ja­dor soli­ci­tó su rein­cor­po­ra­ción den­tro del pla­zo legal­men­te esta­ble­ci­do, y, no habien­do sido read­mi­ti­do, decla­ra extin­gui­da la rela­ción labo­ral que unía a las par­tes, con abo­na por la empre­sa de las per­cep­cio­nes eco­nó­mi­cas pre­vis­tas en el art. 56.1 y 2 del ET.

Órgano: Tri­bu­nal Supre­mo. Sala de lo Social

Sede: Madrid

Sec­ción: 1

Nº de Recur­so: 2062/2014

Nº de Resolución:

Pro­ce­di­mien­to: SOCIAL

Ponen­te: FERNANDO SALINAS MOLINA

Tipo de Reso­lu­ción: Sentencia

TRIBUNAL SUPREMO

Sala de lo Social

SENTENCIA

En la Villa de Madrid, a die­ci­nue­ve de Enero de dos mil dieciséis.

Vis­tos los pre­sen­tes autos pen­dien­tes ante esta Sala en vir­tud del recur­so de casa­ción para la uni­fi­ca­ción de doc­tri­na inter­pues­to por el tra­ba­ja­dor eje­cu­tan­te Don Eleute­rio , repre­sen­ta­do y defen­di­do por el Letra­do Don David Miró Car­mo­na, con­tra la sen­ten­cia de fecha 11-diciem­bre-2013 (rollo 209/2013) dic­ta­da por la Sala de lo Social del Tri­bu­nal Supe­rior de Jus­ti­cia de Balea­res en el recur­so de supli­ca­ción inter­pues­to por dicho tra­ba­ja­dor con­tra el auto dic­ta­do por el Juz­ga­do de lo Social nº 3 de Pal­ma de Mallor­ca en fecha 23- sep­tiem­bre-2012 (autos 1098/2011) en pro­ce­so eje­cu­ción defi­ni­ti­va de sen­ten­cia de des­pi­do impro­ce­den­te con opción empre­sa­rial por la read­mi­sión sien­do par­te eje­cu­tan­te el refe­ri­do tra­ba­ja­dor y eje­cu­ta­da la empre­sa “MOTU PROPIO GENERAL DE CONSTRUCCIONES, S.L.”, en esta­do legal de con­cur­so de acree­do­res, habien­do sido cita­do el FONDO DE GARANTÍA SALARIAL.

Es Magis­tra­do Ponen­te el Exc­mo. Sr. D. Fer­nan­do Sali­nas Molina ,

ANTECEDENTES DE HECHO

PRIMERO .- El día 11 de diciem­bre de 2013 la Sala de lo Social del Tri­bu­nal Supe­rior de Jus­ti­cia de Balea­res, dic­tó sen­ten­cia, en vir­tud del recur­so de supli­ca­ción nº 209/2013 inter­pues­to con­tra el auto del Juz­ga­do de lo Social nº 3 de Pal­ma de Mallor­ca, en los autos nº 1098/2011, en pro­ce­so eje­cu­ción defi­ni­ti­va de sen­ten­cia de des­pi­do impro­ce­den­te con opción empre­sa­rial por la read­mi­sión sien­do par­te eje­cu­tan­te el tra­ba­ja­dor Don Eleute­rio y eje­cu­ta­da la empre­sa “Motu Pro­pio Gene­ral de Cons­truc­cio­nes, S.L.”, en esta­do legal de con­cur­so de acree­do­res, habien­do sido cita­do el Fon­do de Garan­tía Sala­rial. La par­te dis­po­si­ti­va de la sen­ten­cia del Tri­bu­nal Supe­rior de Jus­ti­cia de Balea­res, es del tenor lite­ral siguien­te: ” Des­es­ti­man­do el recur­so de supli­ca­ción for­mu­la­do por la repre­sen­ta­ción de Don Eleute­rio obje­ti­vo sea con­tra el auto dic­ta­do por el juz­ga­do de lo social núme­ro tres de los de esta ciu­dad (autos 1098/2011) el 23 de sep­tiem­bre de 2012 en el que se des­es­ti­mó la repo­si­ción con­tra el auto de 13 de junio de 2012 en el que se decla­ró no haber lugar a la eje­cu­ción soli­ci­ta­da, acor­dán­do­se el archi­vo pro­vi­sio­nal de las actua­cio­nes, se con­fir­ma dicho Auto “.

SEGUNDO.- El Auto, de fecha 23 de sep­tiem­bre de 2012, dic­ta­do por el Juz­ga­do de lo Social nº 3 de Pal­ma de Mallor­ca , con­te­nía los siguien­tes hechos pro­ba­dos: ” Pri­me­ro.- En fecha 2–3‑2012 se dic­tó Sen­ten­cia por este Juz­ga­do de lo Social decla­ran­do la impro­ce­den­cia del des­pi­do del actor, que es fir­me. Segun­do.- La empre­sa deman­da­da optó, en tiem­po y for­ma, por la read­mi­sión del actor, comu­ni­can­do al Juz­ga­do de lo Social, en fecha 21–3- 2012 que se había lla­ma­do al actor para su rein­cor­po­ra­ción en fecha 26–3‑2012 en Son Ser­ve­ra. Ter­ce­ro.- La deman­da­da comu­ni­có buro­fax nº NUM000 al actor, fecha­do el 21–3‑2012, comu­ni­ca­do el 31–3‑2012, para su rein­cor­po­ra­ción el 26–3‑2012. Cuar­to.- Al reci­bir la comu­ni­ca­ción de Correos de no entre­ga­do, pos­te­rior­men­te la deman­da­da comu­ni­có al actor buro­fax nº NUM001 , el 26–3‑2012, comu­ni­ca­do a este el 27–3‑2012, en la indi­ca­da se debe de rein­cor­po­rar­se al tra­ba­jo el 30–3‑2012. Quin­to.- En fecha 3–4‑2012 el actor remi­tió a la empre­sa buro­fax nº NUM002 afir­man­do que había reci­bi­do el buro­fax de 21–3‑2012 el 31- 3–2012 y que, de acuer­do con lo dis­pues­to en el art. 278 de la LPL , ponía en cono­ci­mien­to de la empre­sa que se rein­cor­po­ra­ría el 10–4‑2012. Sex­to.- En fecha 10–4‑2010 la deman­da­da entre­gó al actor, cuan­do se iba a incor­po­rar a su tra­ba­jo car­ta de des­pi­do, por ausen­cias al tra­ba­jo des­de el 1 de abril al 10 de abril de 2012. Sép­ti­mo.- En fecha 26–4‑2012 la par­te acto­ra soli­ci­tó la eje­cu­ción de la Sen­ten­cia, que se des­pa­chó por auto de 4–5‑2012, pidien­do en el mis­mo escri­to la cele­bra­ción de inci­den­te por la read­mi­sión irre­gu­lar del actor. Octa­vo.- Tras ser cita­das las par­tes, dicho acto tuvo lugar, tras su sus­pen­sión el 23–5‑2012, el día 30–5‑2012, con el resul­ta­do que obra en autos. Noveno.- En fecha 13–6‑2012 se dic­tó auto dis­po­nien­do no haber lugar a la eje­cu­ción soli­ci­ta­da al no haber­se rein­cor­po­ra­do al actor en el pla­zo legal­men­te pre­vis­to, sien­do des­pe­di­do cuan­do fue más tar­de a incor­po­rar­se a la empre­sa deman­da­da. Déci­mo.- Con­tra dicha auto se for­mu­ló recur­so de repo­si­ción por la par­te acto­ra en fecha 3–6‑2012, del que se dio vis­ta a la deman­da­da con el resul­ta­do que obra en autos “.

El fallo de dicho auto es del tenor lite­ral siguien­te: ” Se des­es­ti­ma el recur­so de repo­si­ción plan­tea­do por la par­te actora “.

TERCERO.- Por el Letra­do Don David Miró Car­mo­na, en nom­bre y repre­sen­ta­ción de Don Eleute­rio , for­mu­ló recur­so de casa­ción para la uni­fi­ca­ción de doc­tri­na, en el que: PRIMERO.- Se ale­ga como sen­ten­cia con­tra­dic­to­ria con la recu­rri­da la dic­ta­da por la Sala de lo Social del Tri­bu­nal Supe­rior de Jus­ti­cia de Cata­lu­ña, de fecha 19-julio-2000 (rollo 2028/2000 ). SEGUNDO.- Arti­cu­la el recur­so en cua­tro moti­vos y lo for­mu­la por el cau­ce pro­ce­sal del art. 207.e) LRJS (“ Infrac­ción de las nor­mas del orde­na­mien­to jurí­di­co o de la juris­pru­den­cia que fue­ren apli­ca­bles para resol­ver las cues­tio­nes obje­to de deba­te ”), denun­cia como infrin­gi­dos por la sen­ten­cia de supli­ca­ción impug­na­da, por una par­te, los arts. 278 y 281 LRJS , 4.2.a ) y 30 ET y 24.1 CE ; por otra par­te, el art. 278 LRJS en rela­ción con el art. 133.2 LEC ; y, final­men­te, el art. 278 LRJS en rela­ción con los arts. 281 LRJS , 1282 y 6.4 Códi­go Civil y 56.1 ET .

CUARTO.- Por pro­vi­den­cia de esta Sala de 26 de febre­ro de 2015, se admi­tió a trá­mi­te el pre­sen­te recur­so y por dili­gen­cia de orde­na­ción de la mis­ma fecha se dio tras­la­do del mis­mo a la par­te recu­rri­da, para que for­ma­li­za­ra su impug­na­ción en el pla­zo de quin­ce días.

QUINTO.- No habién­do­se per­so­na­do la par­te recu­rri­da, no obs­tan­te haber sido empla­za­da, pasa­ron las actua­cio­nes al Minis­te­rio Fis­cal para que emi­tie­ra infor­me, dic­ta­mi­nan­do en el sen­ti­do de con­si­de­rar el recur­so impro­ce­den­te, e ins­trui­do el Exc­mo. Sr. Magis­tra­do Ponen­te, se decla­ra­ron con­clu­sos los autos, seña­lán­do­se para la vota­ción y fallo el día 19 de enero actual, en cuya fecha tuvo lugar.

FUNDAMENTOS DE DERECHO

PRIMERO.- 1.- La cues­tión que se plan­tea en el pre­sen­te recur­so de casa­ción uni­fi­ca­do­ra con­sis­te en deter­mi­nar la natu­ra­le­za civil o pro­ce­sal del ” pla­zo no infe­rior a los tres días siguien­tes al de la recep­ción del escri­to ” ex art. 278 LRJS que en el supues­to de eje­cu­ción de sen­ten­cia fir­me de des­pi­do decla­ra­do impro­ce­den­te con ejer­ci­ta­da opción empre­sa­rial por la read­mi­sión debe, como míni­mo, res­pe­tar el emplea­dor en favor del tra­ba­ja­dor para fijar a par­tir de enton­ces la fecha para la efec­ti­va rein­cor­po­ra­ción de éste, lo que debe­rá hacer cons­tar en la comu­ni­ca­ción escri­ta que debe remi­tir­le, den­tro de los diez días siguien­tes a aquel en que se le noti­fi­que la sen­ten­cia; pues­to que, en el pri­mer caso, de tra­tar­se de pla­zo civil o sus­tan­ti­vo se con­ta­ría de fecha a fecha, sin des­con­tar los días inhá­bi­les (arg. ex art. 5.2 Códi­go Civil ) y, sin embar­go, de tra­tar­se de un pla­zo pro­ce­sal no se compu­tarán los sába­dos, domin­gos y los fes­ti­vos en la sede del órgano juris­dic­cio­nal (arg. ex arts. 182 y 185 LOPJ , 43.3 LRJS , 133.2 y 4 y 134 LEC , entre otros).

2.- Con carác­ter pre­vio es dable recor­dar que el art. 278 LRJS (“ Read­mi­sión del tra­ba­ja­dor ”), inclui­do en el capí­tu­lo deno­mi­na­do ” De la eje­cu­ción de las sen­ten­cias fir­mes de des­pi­do “, dis­po­ne que ” Cuan­do el empre­sa­rio haya opta­do por la read­mi­sión debe­rá comu­ni­car por escri­to al tra­ba­ja­dor, den­tro de los diez días siguien­tes a aquel en que se le noti­fi­que la sen­ten­cia, la fecha de su rein­cor­po­ra­ción al tra­ba­jo, para efec­tuar­la en un pla­zo no infe­rior a los tres días siguien­tes al de la recep­ción del escri­to. En este caso, serán de cuen­ta del empre­sa­rio los sala­rios deven­ga­dos des­de la fecha de noti­fi­ca­ción de la sen­ten­cia que por pri­me­ra vez decla­re la impro­ce­den­cia has­ta aque­lla en la que ten­ga lugar la read­mi­sión, sal­vo que, por cau­sa impu­table al tra­ba­ja­dor, no se hubie­ra podi­do rea­li­zar en el pla­zo seña­la­do “; tenien­do el pre­cep­to aho­ra vigen­te (Ley 36/2011, de 10 de octu­bre, regu­la­do­ra de la juris­dic­ción social) idén­ti­co con­te­ni­do al del dero­ga­do art. 276 LPL (Real Decre­to Legis­la­ti­vo 2/1995, de 7 de abril, por el que se aprue­ba el tex­to refun­di­do de la Ley de Pro­ce­di­mien­to Laboral ).

3.- La sen­ten­cia aho­ra recu­rri­da en casa­ción uni­fi­ca­do­ra ( STSJ/Baleares 11-diciem­bre-2013 ‑rollo 209/2013 ), — con­fir­man­do el auto dic­ta­do en eje­cu­ción de sen­ten­cia fir­me (AJS/Palma de Mallor­ca nº 3 de fecha 23-sep­tiem­bre-2012 ‑autos 1098/2011) –, inter­pre­ta que se está ante un pla­zo civil, y enjui­cian­do un supues­to en que reci­bi­da por el tra­ba­ja­dor des­pe­di­do impro­ce­den­te­men­te la comu­ni­ca­ción empre­sa­rial el día 31-03-2012, trans­cu­rri­do ya, por demo­ra en la noti­fi­ca­ción, la fecha que el empre­sa­rio fija­ba en aqué­lla para la rein­cor­po­ra­ción, por dicho emplea­do se indi­có al empre­sa­rio que se rein­cor­po­ra­ría el día 10–04- 2012 pues­to que el cómpu­to se ini­cia­ba el día 01-04-2012 y ser los días com­pren­di­dos des­de el 5 al 09-04-2012 fes­ti­vos (coin­ci­den­tes con sába­do y con los días fes­ti­vos por sema­na san­ta en la Comu­ni­dad Autó­no­ma, hecho no dis­cu­ti­do), con­clu­ye la Sala de supli­ca­ción que la pre­ten­di­da rein­cor­po­ra­ción del tra­ba­ja­dor se efec­tuó extem­po­rá­nea­men­te al no deber excluir­se los días fes­ti­vos; argu­men­tan­do, en esen­cia, que « El tra­ba­ja­dor dis­po­ne de un pla­zo no infe­rior a tres días para rein­cor­po­rar­se, tiem­po sufi­cien­te para orga­ni­zar­se, pero no pue­de pos­ter­gar libre­men­te la fecha de la read­mi­sión a la que más le con­ven­ga, en el pre­sen­te caso una vez trans­cu­rri­das las fes­ti­vi­da­des de la Sema­na San­ta, bajo la excu­sa de que en esos tres días sólo deben com­pren­der los días labo­ra­bles, lo cual no sólo no se esta­ble­ce en el artícu­lo 281 LRJS sino que sería con­tra­rio a lo esta­ble­ci­do a la regla de cómpu­to civil de los pla­zos esta­ble­ci­da en el artícu­lo 5.2 del códi­go civil a tenor del cual en el cómpu­to civil de los pla­zos no se exclu­yen los días inhá­bi­les. Ade­más, esta exclu­sión tam­po­co se ajus­ta a la fina­li­dad que se per­si­gue con ese pla­zo para la rein­cor­po­ra­ción, que se cum­ple igual en días labo­ra­bles que en fes­ti­vos, pues unos y otros sir­ven a la fina­li­dad de orga­ni­zar la vuel­ta al trabajo ».

4.- Por el con­tra­rio, la sen­ten­cia que por el tra­ba­ja­dor aho­ra recu­rren­te se invo­ca como de con­tras­te ( STSJ/Cataluña 19-julio-2000 ‑rollo 2028/2000 ) inter­pre­ta que el refe­ri­do pla­zo de tres días es pro­ce­sal y deben excluir­se los fes­ti­vos. Ana­li­za un supues­to en que la comu­ni­ca­ción escri­ta empre­sa­rial la reci­be el tra­ba­ja­dor el día 05-02-1998 requi­rién­do­se­le para que se incor­po­ra­ra el 09-02-1998, no efec­tuán­do­lo por enten­der que el pla­zo míni­mo no fina­li­za­ba has­ta el 10-02-1998 al deber ini­ciar­se el cómpu­to del pla­zo el día siguien­te al de la recep­ción de la comu­ni­ca­ción (a par­tir del 06-02-1998) y ser el día 08-02-1998 domin­go, inter­pre­tan­do la Sala de supli­ca­ción que al no read­mi­tir la empre­sa al tra­ba­ja­dor el cita­do día 10-02-1998 incum­plió la obli­ga­ción de read­mi­tir; argu­men­tan­do, en esen­cia, con invo­ca­ción de los prin­ci­pios dedu­ci­bles de nues­tra STS/IV 23-noviem­bre-1998 (rcud 634/1998 ), que « De esta sen­ten­cia se infie­re, que el pla­zo de diez días del que dis­po­ne la empre­sa para comu­ni­car por escri­to al tra­ba­ja­dor la fecha de la rein­cor­po­ra­ción des­de el momen­to en el que cau­sa fir­me­za la sen­ten­cia que decla­ra la impro­ce­den­cia del des­pi­do, es de natu­ra­le­za pro­ce­sal y tie­ne por lo tan­to carác­ter pre­clu­si­vo, debien­do apli­car­se con toda rigu­ro­si­dad las con­se­cuen­cias deri­va­das de su incum­pli­mien­to. Y aun­que nada se dice sobre la inter­pre­ta­ción y alcan­ce que haya de dar­se al pla­zo de tres días que este mis­mo pre­cep­to seña­la como pla­zo míni­mo que el empre­sa­rio ha de con­ce­der al tra­ba­ja­dor para rein­cor­po­rar­se una vez que ha reci­bi­do el escri­to en el que se le ins­ta para ello, esto no ha de impe­dir que deba­mos apli­car ese mis­mo cri­te­rio rigo­ris­ta, al estar igual­men­te regu­la­do este otro pla­zo en el mis­mo pre­cep­to legal, tener idén­ti­ca natu­ra­le­za y fina­li­dad y cons­ti­tuir una fase más del pro­ce­so de eje­cu­ción de la sen­ten­cia fir­me de des­pi­do », que « Tén­ga­se en cuen­ta que la situa­ción jurí­di­ca a que se lle­ga en la eje­cu­ción de una sen­ten­cia de des­pi­do deri­va de una ante­rior actua­ción ilí­ci­ta del empre­sa­rio, que ha de ser reme­dia­da en este trá­mi­te pro­ce­sal habi­li­tan­do un meca­nis­mo para que el tra­ba­ja­dor recu­pe­re el pues­to de tra­ba­jo del que fue inde­bi­da­men­te des­pe­di­do, lo que moti­va que el legis­la­dor haya con­si­de­ra­do nece­sa­ria la con­ce­sión de una cier­to mar­gen de tiem­po para la rein­cor­po­ra­ción, que no pue­de que­dar res­trin­gi­do o inclu­so com­ple­ta­men­te anu­la­do de compu­tar­se los días en los que esta rein­cor­po­ra­ción no es exi­gi­ble, por­que ni tan siquie­ra podría lle­var­se a efec­to al estar cerra­das las ins­ta­la­cio­nes de la empre­sa » y con­clu­yen­do que «…

en el supues­to enjui­cia­do esta últi­ma posi­bi­li­dad no ha sido ale­ga­da por la empre­sa y no hay dato alguno que per­mi­ta con­si­de­rar que el domin­go se encon­tra­re abier­ta y con­ta­re por ello el tra­ba­ja­dor con la posi­bi­li­dad de incor­po­rar­se, lo que impo­ne como con­clu­sión que no deba compu­tar­se el domin­go día 8 de febre­ro y en con­se­cuen­cia, el pla­zo míni­mo que debió con­ce­der­se al actor fina­li­za­ba el día 10 de ese mis­mo mes y has­ta ese momen­to debió espe­rar el empre­sa­rio antes de dar por extin­gui­da la rela­ción labo­ral por incom­pa­re­cen­cia del trabajador ».

5.- Con­cu­rre, como infor­ma el Minis­te­rio Fis­cal, el requi­si­to o pre­su­pues­to de con­tra­dic­ción de sen­ten­cias exi­gi­do en el art. 219.1 LRJS para via­bi­li­zar el recur­so de casa­ción uni­fi­ca­do­ra, pues en ambas sen­ten­cias la solu­ción final con­tra­dic­to­ria adop­ta­da deri­va de una inter­pre­ta­ción dis­tin­ta de la natu­ra­le­za del refe­ri­do pla­zo míni­mo de tres días que debe res­pe­tar el emplea­dor al fijar la fecha de rein­cor­po­ra­ción del tra­ba­ja­dor impro­ce­den­te­men­te des­pe­di­do, y así, mien­tras que la sen­ten­cia recu­rri­da entien­de que se tra­ta de un pla­zo civil por lo que no exclu­ye los días fes­ti­vos, resul­ta que la sen­ten­cia de con­tras­te inter­pre­ta que se está ante un pla­zo pro­ce­sal y exclu­ye los días fes­ti­vos del cómpu­to. Es de des­ta­car sin embar­go una cir­cuns­tan­cia, que ambas sen­ten­cias resuel­ven implí­ci­ta­men­te, pues en la sen­ten­cia de con­tras­te se compu­ta el sába­do como día hábil a pesar de afir­mar­se que el cues­tio­na­do pla­zo es de carác­ter pro­ce­sal, mien­tras que en la recu­rri­da, como con­se­cuen­cia de enten­der se tra­ta de un pla­zo civil, el sába­do y los días fes­ti­vos se con­si­de­ran días hábi­les; lo que enten­de­mos que no afec­ta a la exis­ten­cia de con­tra­dic­ción en el pre­sen­te caso.

SEGUNDO.- 1.- El tra­ba­ja­dor recu­rren­te en casa­ción uni­fi­ca­do­ra, por el cau­ce pro­ce­sal del art. 207.e) LRJS (“ Infrac­ción de las nor­mas del orde­na­mien­to jurí­di­co o de la juris­pru­den­cia que fue­ren apli­ca­bles para resol­ver las cues­tio­nes obje­to de deba­te ”), denun­cia como infrin­gi­dos por la sen­ten­cia de supli­ca­ción impug­na­da, por una par­te, los arts. 278 y 281 LRJS , 4.2.a ) y 30 ET y 24.1 CE ; por otra par­te, el art. 278 LRJS en rela­ción con el art. 133.2 LEC ; y, final­men­te, el art. 278 LRJS en rela­ción con los arts. 281 LRJS , 1282 y 6.4 Códi­go Civil y 56.1 ET ; ins­tan­do, en defi­ni­ti­va, que, con esti­ma­ción de su recur­so, que ante la fal­ta de read­mi­sión empre­sa­rial se decla­re extin­gui­da la rela­ción labo­ral en la fecha de la pre­sen­te reso­lu­ción con las demás con­se­cuen­cias en cuan­to a indem­ni­za­ción y a sala­rios de tra­mi­ta­ción esta­ble­ci­das en el art. 281.2 LRJS .

2.- La empre­sa eje­cu­ta­da no se ha per­so­na­do en el pre­sen­te recur­so casa­cio­nal y el Minis­te­rio Fis­cal, en su infor­me, con­si­de­ra que debe decla­ra­se la pro­ce­den­cia del recur­so con anu­la­ción de la sen­ten­cia recurrida.

TERCERO.- 1.- El aho­ra cues­tio­na­do art. 278 LRJS (coin­ci­den­te en todo con dero­ga­do art. 276 LPL ) con­ce­de al empre­sa­rio, en el ámbi­to de un pro­ce­so de eje­cu­ción defi­ni­ti­va de sen­ten­cia fir­me de des­pi­do impro­ce­den­te en que hubie­re opta­do por la read­mi­sión, la facul­tad de fijar la fecha con­cre­ta en la que el tra­ba­ja­dor des­pe­di­do debe rein­cor­po­rar­se al tra­ba­jo para poder enten­der que el emplea­dor ha cum­pli­do con la obli­ga­ción de hacer en que la read­mi­sión con­sis­te, debien­do abo­nar­le, en su caso y como regla, los sala­rios deven­ga­dos has­ta tal fecha fija­da empre­sa­rial­men­te, con la úni­ca limi­ta­ción legal, en bene­fi­cio del tra­ba­ja­dor, que dicha fecha de rein­cor­po­ra­ción no podrá fijar­se con ante­rio­ri­dad a que hayan trans­cu­rri­do tres días des­de la recep­ción por el des­pe­di­do de la noti­fi­ca­ción empre­sa­rial (“ en un pla­zo no infe­rior a los tres días siguien­tes al de la recep­ción del escri­to ”), para evi­tar actua­cio­nes sor­pre­si­vas que le impi­die­ran acu­dir opor­tu­na­men­te a su pues­to de tra­ba­jo con las deri­va­das con­se­cuen­cias nega­ti­vas y para per­mi­tir­le la orga­ni­za­ción de su vida (per­so­nal, fami­liar o inclu­so labo­ral, si esta­ba pres­ta­do váli­da­men­te ser­vi­cios en otra empre­sa o por cuen­ta propia).

2.- La fina­li­dad de tal limi­ta­ción legal a la excep­cio­nal facul­tad empre­sa­rial de fija­ción con­cre­ta de fecha a su obli­ga­ción de read­mi­tir para ace­le­rar su cum­pli­mien­to volun­ta­rio, — pues, en ausen­cia de tal facul­tad, debe­ría ser fija­da judi­cial­men­te ya que en el pro­ce­so de eje­cu­ción social ” Ini­cia­da la eje­cu­ción, la mis­ma se tra­mi­ta­rá de ofi­cio, dic­tán­do­se al efec­to las reso­lu­cio­nes nece­sa­rias ” ( art. 239.3 LRJS ), y no sur­gi­ría la cues­tión aho­ra plan­tea­da sobre la natu­ra­le­za del refe­ri­do pla­zo de tres días –, así como las con­se­cuen­cias de su incum­pli­mien­to, han sido resal­ta­das y ana­li­za­das por la juris­pru­den­cia en uni­fi­ca­ción de doc­tri­na por esta Sala de casa­ción en inter­pre­ta­ción de este ya clá­si­co pre­cep­to de nues­tro orde­na­mien­to pro­ce­sal social (inclu­so con con­te­ni­do simi­lar en el art. 208 LPL/1980 ), enten­dién­do­se, entre otros extre­mos, que:

a) « El pla­zo de diez días del artícu­lo 276 LPL esta­ble­ce a par­tir de qué momen­to se pro­du­ce la fal­ta de read­mi­sión, dan­do así segu­ri­dad al supues­to legal del que par­te la nor­ma de eje­cu­ción. Pero … no suce­de lo mis­mo con el pla­zo no infe­rior a 3 días, que el artícu­lo 276 LPL seña­la para que el tra­ba­ja­dor se incor­po­re. Este es un pla­zo que ya no afec­ta a la ofer­ta de read­mi­sión, pues ésta ya está acor­da­da; es un pla­zo que cum­ple otra fina­li­dad: la de con­ce­der un tiem­po sufi­cien­te al tra­ba­ja­dor para incor­po­rar­se al tra­ba­jo, de mane­ra que pue­da dila­tar esa rein­cor­po­ra­ción duran­te un míni­mo de tres días por razo­nes de con­ve­nien­cia o como­di­dad. Se tra­ta de un pla­zo que amplía el mar­gen del tra­ba­ja­dor para rein­cor­po­rar­se. La fina­li­dad de esta nor­ma es, por tan­to, com­ple­ta­men­te dis­tin­ta de la que deter­mi­na el esta­ble­ci­mien­to del pla­zo para read­mi­tir del empre­sa­rio. Por ello, no debe dar­se al pla­zo míni­mo de rein­cor­po­ra­ción el mis­mo tra­ta­mien­to que, en el orden san­cio­na­dor, se le da al incum­pli­mien­to del pla­zo para read­mi­tir. La pro­tec­ción de la fina­li­dad de la nor­ma y del inte­rés del tra­ba­ja­dor pro­te­gi­do por ella se logra mejor apli­can­do la san­ción gene­ral ‑más per­fec­ta- del artícu­lo 6.3 del Códi­go Civil , de acuer­do con el cual los actos con­tra­rios a las nor­mas impe­ra­ti­vas son nulos de pleno dere­cho, sal­vo que la ley esta­blez­ca un efec­to dis­tin­to, lo que … aquí no suce­de. La nuli­dad impli­ca que el pla­zo infe­rior se ten­ga por no pues­to y que el tra­ba­ja­dor pue­da incor­po­rar­se en el pla­zo legal sin que ello deter­mi­ne san­ción dis­ci­pli­na­ria algu­na » ( STS/IV 23-julio-2008 ‑rcud 3682/2007 , con doc­tri­na segui­da en STS/IV 16-diciem­bre-2008 ‑rcud 4245/2007 , en la que a pesar de anun­ciar­lo no abor­da la pro­ble­má­ti­ca de si se tra­ta de un pla­zo civil o procesal).

b) Cuan­do sea legal y mate­rial­men­te impo­si­ble la incor­po­ra­ción del tra­ba­ja­dor a su pues­to de tra­ba­jo, en espe­cial por encon­trar­se en situa­ción de inca­pa­ci­dad tem­po­ral que com­por­ta la sus­pen­sión del con­tra­to de tra­ba­jo en el momen­to en que la sen­ten­cia de des­pi­do cobra fir­me­za, el empre­sa­rio, si ha opta­do por la read­mi­sión, está exen­to de cum­plir el deber de reque­rir al actor para incor­po­rar­se al tra­ba­jo, impues­to por el art. 276 LPL , has­ta que tal situa­ción cese y que el pla­zo para que el tra­ba­ja­dor ins­te el inci­den­te cuen­ta a par­tir del alta médi­ca ( STS/IV 18-octu­bre-2000 ‑rcud 272/2000 ).

c) La obli­ga­ción impues­ta al empre­sa­rio en el art. 276 LPL tie­ne un con­te­ni­do pre­de­ter­mi­na­do pues ha de limi­tar­se a fijar la fecha de incor­po­ra­ción (« Hay que des­ta­car que cuan­do el empre­sa­rio por deci­sión pro­pia o por impo­si­ción legal hubie­re opta­do por la read­mi­sión el con­te­ni­do de su deci­sión ya vie­ne pre­de­ter­mi­na­do por el legis­la­dor pues la posi­bi­li­dad que se ofre­ce es úni­ca­men­te la de seña­lar al tra­ba­ja­dor la fecha de la rein­cor­po­ra­ción al tra­ba­jo ») ( STS/IV 22-junio-2001 ‑rcud 1687/2000 ‑Sala General).

3.- Pre­ci­sa­men­te con oca­sión de un pro­ce­so decla­ra­ti­vo de des­pi­do, esta Sala de lo Social en un recur­so de casa­ción por infrac­ción de ley tuvo la oca­sión de inter­pre­tar el art. 208 LPL/1980 , dedu­cién­do­se de sus razo­na­mien­tos que el cues­tio­na­do pla­zo de tres días lo con­si­de­ra­ba un pla­zo pro­ce­sal exclu­yen­do para su cómpu­to no sola­men­te los días fes­ti­vos, sino tam­bién los sába­dos. Se razo­na­ba que « En el segun­do moti­vo … se denun­cia la vio­la­ción de lo pre­vis­to en el artícu­lo 54, núme­ro segun­do, en rela­ción con él 55, núme­ro ter­ce­ro, ambos del Esta­tu­to de los Tra­ba­ja­do­res , rela­ti­vos a las fal­tas repe­ti­das e injus­ti­fi­ca­das de asis­ten­cia o pun­tua­li­dad al tra­ba­jo; moti­vo que, como infor­me al Minis­te­rio Fis­cal, no pue­de pros­pe­rar por­que los hechos sobre los que se asien­ta el liti­gio … no impli­can una reite­ra­ción de fal­tas injus­ti­fi­ca­das, sino por el con­tra­rio, un cla­ro exce­so empre­sa­rial. En efec­to, la empre­sa emplea el 22 de julio de 1985 la for­ma de vía tele­grá­fi­ca para reque­rir al tra­ba­ja­dor que se pre­sen­te en la mis­ma fecha y si éste no está en su domi­ci­lio y loca­li­za­do se pone en comu­ni­ca­ción con la empre­sa el 26 de igual mes y en el lugar de tra­ba­jo el lunes 29 de julio de dicho año, habi­da cuen­ta que el 25 fue fes­ti­vo (San­tia­go Após­tol) y 27 y 28 sába­do y domin­go, es incues­tio­na­ble que no había trans­cu­rri­do el pla­zo que esta­ble­ce el artícu­lo 208 de la Ley de Pro­ce­di­mien­to Labo­ral de que el empre­sa­rio comu­ni­que por escri­to al tra­ba­ja­dor la fecha de su rein­cor­po­ra­ción al tra­ba­jo, para efec­tuar­la en «un pla­zo no infe­rior a los tres días siguien­tes al de la recep­ción del escri­to»; de lo que deri­va que la impu­tación que hace el empre­sa­rio para des­pe­dir al tra­ba­ja­dor es noto­ria­men­te incier­ta y reve­la­do­ra de un frau­de y de un pro­pó­si­to de pres­cin­dir del tra­ba­ja­dor … » ( STS/Social 11-diciem­bre-1986 ‑sen­ten­cia nº 2245).

CUARTO.- 1.- Cier­ta­men­te ” de lege feren­da ” podrían arti­cu­lar­se fór­mu­las más cer­ca­nas a la reali­dad social y empre­sa­rial para que, res­pe­tan­do ese pla­zo de gra­cia míni­mo de tres días en favor del tra­ba­ja­dor des­pe­di­do ilí­ci­ta­men­te y su fina­li­dad, se pudie­ran tener en cuen­ta para la deter­mi­na­ción del refe­ri­do pla­zo, entre otras cir­cuns­tan­cias, con­for­me al caso con­cre­to, los días de la sema­na en que con­trac­tual­men­te el des­pe­di­do está obli­ga­do a tra­ba­jar en la empre­sa, los días de acti­vi­dad empre­sa­rial y si ésta se desa­rro­lla, en todo o en par­te, los sába­dos y fes­ti­vos, el lugar de rein­cor­po­ra­ción si exi­ge o no des­pla­za­mien­tos, etc.

Más tales cir­cuns­tan­cias, aun­que pudie­ran valo­rar­se en algún caso con­cre­to para juz­gar sobre la con­duc­ta de las par­tes y el leal cum­pli­mien­to de sus res­pec­ti­vas obli­ga­cio­nes, sin embar­go no es fun­ción de los órga­nos juris­dic­cio­na­les esta­ble­cer­las, lo que podría gene­rar, si así se efec­tua­ra judi­cial­men­te, inse­gu­ri­dad jurí­di­ca y el deri­va­do plan­tea­mien­to de múl­ti­ples inci­den­tes de read­mi­sión irre­gu­lar con las con­si­guien­tes demo­ras en la eje­cu­ción de las sen­ten­cias firmes.

2.- Por ello, aun­que en algún caso con­cre­to, en aten­ción a las cir­cuns­tan­cias reales con­cu­rren­tes, las con­se­cuen­cias de inter­pre­tar que el pla­zo de tres días aho­ra cues­tio­na­do es pro­ce­sal y que por ello no deben compu­tar­se los sába­dos, domin­gos y los fes­ti­vos en la sede del órgano juris­dic­cio­nal, pudie­ra enten­der­se social­men­te inade­cua­da; sin embar­go, razo­nes de segu­ri­dad jurí­di­ca, al afec­tar a la inter­pre­ta­ción de una nor­ma de carác­ter gene­ral que debe ser­vir para, en todas las varia­bles cir­cuns­tan­cias, las par­tes (eje­cu­tan­te y eje­cu­ta­do) conoz­can con cer­te­za cómo apli­car­la al ser tras­cen­den­tes las con­se­cuen­cias deri­va­das de su posi­ble incum­pli­mien­to en orden a la exis­ten­cia o no de read­mi­sión regu­lar en un pro­ce­so de eje­cu­ción defi­ni­ti­va de una sen­ten­cia de des­pi­do impro­ce­den­te con opción empre­sa­rial por la read­mi­sión, lo que, enten­de­mos, obli­ga a man­te­ner la tesis expuesta.

3.- Para lle­gar a tal con­clu­sión pue­de tam­bién coad­yu­var: a) la cir­cuns­tan­cia jurí­di­ca de que, como regla, los pla­zos esta­ble­ci­dos en la nor­ma­ti­va pro­ce­sal debe enten­der­se como pro­ce­sa­les sal­vo que se esta­blez­ca otra cosa ( arts. 182 y 185 LOPJ , 43.3 LRJS , 133.2 y 4 suple­to­ria LEC -” 2. En el cómpu­to de los pla­zos seña­la­dos por días se exclui­rán los inhá­bi­les ” y ” 4. Los pla­zos que con­clu­yan en sába­do, domin­go u otro día inhá­bil se enten­de­rán pro­rro­ga­dos has­ta el siguien­te hábil “-, 134 LEC), lo que aquí no acon­te­ce ( arts.

278 a 280 LRJS ); y b) así como la exis­ten­cia de razo­nes de igual­dad en la inter­pre­ta­ción sobre la natu­ra­le­za de uno y otro pla­zo, — como des­ta­ca la sen­ten­cia de con­tras­te y se infor­ma por el Minis­te­rio Fis­cal –, pues, res­pec­to al pla­zo de diez días que en el pro­pio art. 278 LRJS se con­ce­de al empre­sa­rio para comu­ni­car al tra­ba­ja­dor la fecha de read­mi­sión, se ha decla­ra­do reite­ra­da­men­te por nues­tra juris­pru­den­cia, direc­ta o indi­rec­ta­men­te, que se tra­ta de un pla­zo pro­ce­sal que se ini­cia des­de la noti­fi­ca­ción de la sen­ten­cia al empre­sa­rio (inclu­so sin espe­rar a su fir­me­za si fue­re la de ins­tan­cia), aun des­ta­can­do la dis­tin­ta fina­li­dad de uno y otro pla­zo (entre otras, SSTS/IV 23-noviem­bre-1998 ‑rcud 634/1998 , 22-junio-2001 ‑rcud 1687/2000 Sala Gene­ral , 15-mar­zo-2004 ‑rcud 1391/2003 , 23-julio-2008 ‑rcud 3682/2007 , 16-diciem­bre-2008 ‑rcud 4245/2007 ) y afir­man­do la cita­da STS/IV 23-noviem­bre-1998 que « el pla­zo de diez días del art. 276 LPL , es un pla­zo pro­ce­sal que, regu­la­do en la fase de eje­cu­ción de sen­ten­cia de des­pi­do impro­ce­den­te, tie­ne por fina­li­dad con­ce­der al autor de un ilí­ci­to labo­ral ‑así decla­ra­do por sen­ten­cia fir­me- la posi­bi­li­dad de res­ta­ble­cer volun­ta­ria­men­te el orden labo­ral per­tur­ba­do. Pla­zo que, con­se­cuen­te­men­te, deter­mi­na la opor­tu­ni­dad de los actos pro­ce­sa­les y su pre­clu­sión, lo que quie­re decir que, trans­cu­rri­do el tiem­po seña­la­do por la ley para la rea­li­za­ción del acto, este ya no se pue­de rea­li­zar. El carác­ter pre­clu­si­vo del pla­zo que otor­ga al emplea­dor el art. 276 LPL para el cum­pli­mien­to de la sen­ten­cia de des­pi­do, no pue­de que­dar a su libre arbi­trio, ‑es de recor­dar, tam­bién, al efec­to, lo dis­pues­to en el art. 1256 Códi­go Civil sobre que el cum­pli­mien­to de los con­tra­tos no pue­de dejar­se al arbi­trio de una sola de las par­tes- sino a la nor­ma pro­ce­sal que fija y cie­rra, des­de el ini­cio del pro­ce­so, los pla­zos o ámbi­tos tem­po­ra­les de los inter­vi­nien­tes en el mis­mo, par­ti­ci­pan­do tal pla­zo de carác­ter peren­to­rio e impro­rro­ga­ble, a que se refie­re el artícu­lo 43.3 LPL ».

QUINTO.- La apli­ca­ción de la ante­rior doc­tri­na al supues­to aho­ra enjui­cia­do, — en el que por la sen­ten­cia recu­rri­da, inter­pre­tan­do que se tra­ta­ba de un pla­zo civil, se compu­taron como días hábi­les a efec­tos de la deter­mi­na­ción del pla­zo míni­mo de tres días que para la rein­cor­po­ra­ción a su pues­to de tra­ba­jo debe con­ce­der­se por el emplea­dor al tra­ba­ja­dor des­pe­di­do impro­ce­den­te­men­te con­for­me al art. 278 LRJS , los días coin­ci­den­tes sába­do, domin­go y días fes­ti­vos en la Comu­ni­dad Autó­no­ma, decla­ran­do que la pre­ten­di­da rein­cor­po­ra­ción del tra­ba­ja­dor se efec­tuó extem­po­rá­nea­men­te –, obli­ga, de con­for­mi­dad tam­bién con lo infor­ma­do por el Minis­te­rio Fis­cal, a esti­mar el pre­sen­te recur­so de casa­ción uni­fi­ca­do­ra, casan­do y anu­lan­do la sen­ten­cia recu­rri­da, así como los autos dic­ta­dos en eje­cu­ción de sen­ten­cia que la aho­ra impug­na­da confirma;

y, resol­vien­do el deba­te sus­ci­ta­do en supli­ca­ción, se debe, resol­vien­do el inci­den­te de no read­mi­sión ( arts.

280 y 281 LRJS ), decla­rar que el tra­ba­ja­dor des­pe­di­do no ha sido read­mi­ti­do, y, en con­se­cuen­cia, pro­ce­de decla­rar extin­gui­da en la fecha de esta sen­ten­cia la rela­ción labo­ral que unía a las par­tes, así como acor­dar que se abo­nen al tra­ba­ja­dor las per­cep­cio­nes eco­nó­mi­cas pre­vis­tas en los apar­ta­dos 1 y 2 del art. 56 ET a razón del sala­rio decla­ra­do pro­ba­do en la sen­ten­cia fir­me que se eje­cu­ta y, ade­más, con­de­nar al empre­sa­rio al abono de los sala­rios deja­dos de per­ci­bir des­de la fecha de la noti­fi­ca­ción de la sen­ten­cia que por pri­me­ra vez decla­re la impro­ce­den­cia has­ta la de la pre­sen­te reso­lu­ción, des­con­tan­do en su caso lo per­ci­bi­do en otro empleo. Sin impo­si­ción de cos­tas ( art. 235.1 LRJS ).

Por lo expues­to, en nom­bre de S. M. El Rey y por la auto­ri­dad con­fe­ri­da por el pue­blo español.

FALLAMOS

Esti­ma­mos el recur­so de casa­ción para la uni­fi­ca­ción de doc­tri­na inter­pues­to por el tra­ba­ja­dor eje­cu­tan­te Don Eleute­rio con­tra la sen­ten­cia de fecha 11-diciem­bre-2013 (rollo 209/2013) dic­ta­da por la Sala de lo Social del Tri­bu­nal Supe­rior de Jus­ti­cia de Balea­res en el recur­so de supli­ca­ción inter­pues­to por dicho tra­ba­ja­dor con­tra el auto dic­ta­do por el Juz­ga­do de lo Social nº 3 de Pal­ma de Mallor­ca en fecha 23- sep­tiem­bre-2012 (autos 1098/2011) en pro­ce­so eje­cu­ción defi­ni­ti­va de sen­ten­cia de des­pi­do impro­ce­den­te con opción empre­sa­rial por la read­mi­sión sien­do par­te eje­cu­tan­te el refe­ri­do tra­ba­ja­dor y eje­cu­ta­da la empre­sa “MOTU PROPIO GENERAL DE CONSTRUCCIONES, S.L.”, en esta­do legal de con­cur­so de acree­do­res, habien­do sido cita­do el FONDO DE GARANTÍA SALARIAL. Casa­mos y anu­la­mos la sen­ten­cia recu­rri­da, así como los autos dic­ta­dos en eje­cu­ción de sen­ten­cia que la aho­ra impug­na­da con­fir­ma; y, resol­vien­do el deba­te sus­ci­ta­do en supli­ca­ción, se debe, resol­vien­do el inci­den­te de no read­mi­sión ( arts. 280 y 281 LRJS ), decla­rar que el tra­ba­ja­dor des­pe­di­do no ha sido read­mi­ti­do, y, en con­se­cuen­cia, pro­ce­de decla­rar extin­gui­da en la fecha de esta sen­ten­cia la rela­ción labo­ral que unía a las par­tes, así como acor­dar que se abo­nen al tra­ba­ja­dor las per­cep­cio­nes eco­nó­mi­cas pre­vis­tas en los apar­ta­dos 1 y 2 del art. 56 ET a razón del sala­rio decla­ra­do pro­ba­do en la sen­ten­cia fir­me que se eje­cu­ta y, ade­más, con­de­nar al empre­sa­rio al abono de los sala­rios deja­dos de per­ci­bir des­de la fecha de la noti­fi­ca­ción de la sen­ten­cia que por pri­me­ra vez decla­re la impro­ce­den­cia has­ta la de la pre­sen­te reso­lu­ción, des­con­tan­do en su caso lo per­ci­bi­do en otro empleo. Sin impo­si­ción de costas.

Devuél­van­se las actua­cio­nes a la Sala de lo Social del Tri­bu­nal Supe­rior de Jus­ti­cia de Balea­res ‚con la cer­ti­fi­ca­ción y comu­ni­ca­ción de esta resolución.

Así por esta nues­tra sen­ten­cia, que se inser­ta­rá en la COLECCIÓN LEGISLATIVA, lo pro­nun­cia­mos, man­da­mos y firmamos.

PUBLICACIÓN.- En el mis­mo día de la fecha fue leí­da y publi­ca­da la ante­rior sen­ten­cia por el Excmo.

Sr. Magis­tra­do D. Fer­nan­do Sali­nas Moli­na hallán­do­se cele­bran­do Audien­cia Públi­ca la Sala de lo Social del Tri­bu­nal Supre­mo, de lo que como Secre­ta­rio de la mis­ma, certifico.

 

[1] DIARIO DEL DERECHO, 31 de mayo de 2016. Publi­ca­do en: http://www.iustel.com/diario_del_derecho/noticia.asp?ref_iustel=1153915

El Constitucional ampara el derecho a la huelga de un piquete que obligó al cierre de un local”

Fuen­te de la noti­cia: http://www.iustel.com/diario_del_derecho/noticia.asp?ref_iustel=1152820

 

El Cons­ti­tu­cio­nal ampa­ra el dere­cho a la huel­ga de un pique­te que obli­gó al cie­rre de un local

El Pleno del Tri­bu­nal Cons­ti­tu­cio­nal ha ampa­ra­do de for­ma par­cial a un con­de­na­do por diri­gir un pique­te que obli­gó al cie­rre de un local duran­te una jor­na­da de huel­ga gene­ral. Con­si­de­ra que mul­tar­le por la pér­di­da eco­nó­mi­ca sufri­da por el due­ño del esta­ble­ci­mien­to que se vio obli­ga­do a echar el cie­rre aten­ta con­tra su dere­cho a la huelga.

MADRID, 28 (EUROPA PRESS)

Según expli­ca la sen­ten­cia, hecha públi­ca este jue­ves, el ciu­da­dano fue con­de­na­do al pago de una indem­ni­za­ción de 816,82 euros como res­pon­sa­ble civil de los daños, per­so­na­les y mate­ria­les, sufri­dos por el due­ño de un pub duran­te una jor­na­da de huelga.

El Tri­bu­nal con­fir­ma la par­te de la con­de­na corres­pon­dien­te a los daños mate­ria­les cau­sa­dos por la actua­ción vio­len­ta del pique­te, de los que debe res­pon­der el deman­dan­te. Por el con­tra­rio, anu­la la par­te de la con­de­na corres­pon­dien­te a los daños per­so­na­les ya que no que­dó acre­di­ta­da ni la “auto­ría mate­rial” en la agre­sión ni tam­po­co que “die­ra nin­gu­na direc­triz para su comisión”.

El Cons­ti­tu­cio­nal expli­ca, en una reso­lu­ción de la que ha sido ponen­te su pre­si­den­te Fran­cis­co Pérez de los Cobos, que, en este últi­mo pun­to, se vul­ne­ró su dere­cho fun­da­men­tal de huel­ga, reco­gi­do en el artícu­lo 28.2 de la Cons­ti­tu­ción. Han emi­ti­do un voto par­ti­cu­lar con­jun­to la vice­pre­si­den­ta, Ade­la Asua, y el magis­tra­do Fer­nan­do Val­dés. Tam­bién han for­mu­la­do votos par­ti­cu­la­res Encar­na­ción Roca y Juan Anto­nio Xiol.

Según la sen­ten­cia recu­rri­da, dic­ta­da por un Juz­ga­do de Pri­me­ra Ins­tan­cia de Alba­ce­te, los hechos tuvie­ron lugar duran­te la jor­na­da de huel­ga gene­ral cele­bra­da el 29 de sep­tiem­bre de 2010 cuan­do el due­ño de un pub fue obje­to de una agresión.

LUCRO CESANTE

En este caso, el Pleno entien­de que la impu­tación de la res­pon­sa­bi­li­dad civil por el lucro cesan­te, ha vul­ne­ra­do el dere­cho a la huel­ga pues­to que, “en ausen­cia de pre­vi­sión legal” sobre la atri­bu­ción de la res­pon­sa­bi­li­dad civil, el res­pe­to al cita­do dere­cho requie­re que los órga­nos judi­cia­les atien­dan “cui­da­do­sa­men­te a la con­duc­ta per­so­nal e indi­vi­dua­li­za­da en la pro­duc­ción del acto daño­so”. “Por sí sola, la con­di­ción de inte­gran­te e inclu­so de líder del pique­te no cons­ti­tu­ye títu­lo sufi­cien­te y cons­ti­tu­cio­nal­men­te váli­do para que pue­da impu­tar­se tal res­pon­sa­bi­li­dad”, añaden.

Embargo de dinero, a través de Internet.

20 b.- Embargo a través de inetrnet.

Reso­lu­ción de 15 de mar­zo de 2016, de la Direc­ción Gene­ral de la Agen­cia Esta­tal de Admi­nis­tra­ción Tri­bu­ta­ria, por la que se esta­ble­ce el pro­ce­di­mien­to para efec­tuar a tra­vés de inter­net el embar­go de dine­ro en cuen­tas a pla­zo e impo­si­cio­nes a pla­zo fijo en enti­da­des de crédito

La Direc­ción Gene­ral de la Agen­cia Esta­tal de Admi­nis­tra­ción Tri­bu­ta­ria, por la que se esta­ble­ce el pro­ce­di­mien­to para efec­tuar a tra­vés de Inter­net el embar­go de dine­ro en cuen­tas a la vis­ta abier­tas en Enti­da­des de cré­di­to cuyos sal­dos se encuen­tren total o par­cial­men­te pig­no­ra­dos y de aque­llas otras cuya titu­la­ri­dad corres­pon­da a deu­do­res en situa­ción concursal.

La apli­ca­ción de ambas Reso­lu­cio­nes ha supues­to que el pro­ce­di­mien­to para efec­tuar por medios tele­má­ti­cos el embar­go de dine­ro en cuen­tas a la vis­ta abier­tas en Enti­da­des de cré­di­to se haya exten­di­do a la tota­li­dad de las dili­gen­cias de embar­go de cuen­tas a la vis­ta, inde­pen­dien­te­men­te del impor­te de las mis­mas, de la even­tual pignoración[1] de sus sal­dos o de la situa­ción con­cur­sal de su titular.

A la luz de la expe­rien­cia obte­ni­da en el embar­go por medios tele­má­ti­cos de los sal­dos de cuen­tas a la vis­ta y como con­se­cuen­cia de los resul­ta­dos favo­ra­bles de tales actua­cio­nes, tan­to para la Admi­nis­tra­ción Tri­bu­ta­ria, como para las Enti­da­des de cré­di­to des­ti­na­ta­rias de las dili­gen­cias, se con­si­de­ra nece­sa­rio exten­der el uso de tales téc­ni­cas a los sal­dos o impor­tes depo­si­ta­dos en dichas Enti­da­des en impo­si­cio­nes a pla­zo fijo, cuyo deno­mi­na­dor común con­sis­te en el depó­si­to a un pla­zo cier­to y defi­ni­do con­trac­tual­men­te y la no dis­po­ni­bi­li­dad del sal­do por el depo­si­tan­te duran­te ese pla­zo.

Par­tien­do de tales notas defi­ni­to­rias, la pre­sen­te Reso­lu­ción esta­ble­ce el pro­ce­di­mien­to que per­mi­ti­rá a los órga­nos de recau­da­ción de la Agen­cia Esta­tal de Admi­nis­tra­ción Tri­bu­ta­ria lle­var a cabo, por Inter­net, las actua­cio­nes de embar­go de sal­dos depo­si­ta­dos en cuen­tas a pla­zo y en impo­si­cio­nes a pla­zo fijo.

El alu­di­do pro­ce­di­mien­to se rea­li­za­rá a tra­vés de la Sede Elec­tró­ni­ca de la Agen­cia Esta­tal de Admi­nis­tra­ción Tri­bu­ta­ria. Las Enti­da­des de cré­di­to podrán optar por actuar median­te cap­tu­ras manua­les en pan­ta­lla o median­te inter­cam­bios tele­má­ti­cos de datos, lo que, al posi­bi­li­tar la auto­ma­ti­za­ción del tra­ta­mien­to de las dili­gen­cias de embar­go, per­mi­ti­rá que aque­llas Enti­da­des que se decan­ten por esta segun­da moda­li­dad pue­dan lle­var a cabo una ges­tión más ágil.

 

 

[1] Acto de dar o dejar en prenda.

Tres contratos y cero derechos

19b.- Acuerdo Psoe-Ciudanos.

Según hemos podi­do leer en la pren­sa, y según nos han con­fir­ma­do las pla­ta­for­mas de índo­le polí­ti­co, el acuer­do entre PSOE y Ciu­da­da­nos en mate­ria labo­ral, impli­ca que habrá tres tipos de con­tra­tos labo­ra­les: de for­ma­ción; inde­fi­ni­dos y tem­po­ra­les pro­gre­si­vos con un máxi­mo de 2 años, pla­zo infe­rior si así se pac­ta a tra­vés de la nego­cia­ción colectiva.

Jun­to con el con­tra­to, se pre­vé una indem­ni­za­ción cre­cien­te por des­pi­do por cau­sas eco­nó­mi­cas, orga­ni­za­ti­vas, pro­duc­ti­vas, téc­ni­cas y de fina­li­za­ción del tra­ba­jo que ten­drá un cos­te de 12 días el pri­mer año, que se trans­for­man en 16 días el segun­do año y con­flu­ya con los 20 exis­ten­tes hoy para los con­tra­tos inde­fi­ni­dos, redu­cien­do los sal­tos en la cuan­tía. En caso de des­pi­do impro­ce­den­te la indem­ni­za­ción será de 20 el pri­mer año, 25 en el segun­do has­ta con­fluir con los actua­les 33 días por año.

El tex­to nos indi­ca en pri­mer lugar una indem­ni­za­ción cre­cien­te, pero no mati­za que el pun­to de par­ti­da son cero euros, que es la indem­ni­za­ción en caso de des­pi­do por cau­sas eco­nó­mi­cas y que el emplea­dor no pue­de hacer fren­te por­que se ha decla­ra­do insol­ven­te, por tan­to, todo lo que empie­za en cero euros, siem­pre es creciente.

En cuan­to a los con­tra­tos inde­fi­ni­dos, el frau­de que se come­te en nume­ro­sas empre­sas es la mani­pu­la­ción del con­tra­to tem­po­ral, has­ta más de dos años sien­do ésta una actua­ción frau­du­len­ta, cuya san­ción, según el esta­tu­to de los tra­ba­ja­do­res, es la con­ver­sión auto­má­ti­ca en con­tra­to inde­fi­ni­do, y por tan­to, una mayor pro­tec­ción del tra­ba­ja­dor. Los colec­ti­vos que ya sufrían la tasa de tem­po­ra­li­dad: los jóve­nes, las muje­res, tra­ba­ja­do­res de menor cua­li­fi­ca­ción y meno­res sala­rios, y tra­ba­ja­do­res con cier­to gra­do de dis­ca­pa­ci­dad, se ven aún más desprotegidos.

El aumen­to de la tasa de tem­po­ra­li­dad supo­ne en la prác­ti­ca que el tra­ba­ja­dor o tra­ba­ja­do­ra se encuen­tra en perío­do de prue­ba has­ta 24 meses, que es cua­tro veces más de lo que está en perio­do de prue­ba un ofi­ci­nis­ta. No será has­ta los 2 años siguien­tes, cuan­do el tra­ba­ja­dor o tra­ba­ja­do­ra con­so­li­da­se sus dere­chos, todo ello recor­dan­do que es poco fre­cuen­te que en la épo­ca actual los tra­ba­ja­do­res y tra­ba­ja­do­ras acu­mu­len una anti­güe­dad supe­rior a dos años.

Plan­tear el fomen­to de pres­tar ser­vi­cios que no son obje­ti­va­men­te tem­po­ra­les, ade­más de ser un abu­so deri­va­do de una uti­li­za­ción suce­si­va de con­tra­tos, y de una vul­ne­ra­ción del Prin­ci­pio de No Dis­cri­mi­na­ción, supo­ne una con­tra­ta­ción tem­po­ral en frau­de de ley, que con­lle­va al carác­ter inde­fi­ni­do del con­tra­to, y por tan­to la indem­ni­za­ción por des­pi­do impro­ce­den­te de 33 días por año. La pér­di­da de dere­chos, ade­más de sufrir­se a cor­to pla­zo en el des­cen­so de la indem­ni­za­ción, supo­ne un menor por­cen­ta­je de reduc­ción en la jubi­la­ción anti­ci­pa­da, que es una prác­ti­ca cada vez más exten­di­da en España.

La reduc­ción del impor­te de la indem­ni­za­ción, supo­ne un cla­ro aba­ra­ta­mien­to del des­pi­do, pero exclu­si­va­men­te para el emplea­dor. La rela­ción labo­ral no es exclu­si­va del empre­sa­rio y tra­ba­ja­dor o tra­ba­ja­do­ra, sino que se sopor­ta a tra­vés de unos cos­tes adi­cio­na­les, como son el per­so­nal de jus­ti­cia cuan­do el tra­ba­ja­dor o tra­ba­ja­do­ra están obli­ga­dos a deman­dar, la pres­ta­ción por des­em­pleo, la arti­cu­la­ción del turno de ofi­cio de los cole­gios de abo­ga­dos, para el caso de que los tra­ba­ja­do­res no ten­gan recur­sos, y el cos­te para el fon­do de garan­tía sala­rial cuan­do la empre­sa pier­de sus bienes.

Lo más nega­ti­vo de la refor­ma labo­ral de febre­ro de 2012 lle­va­da a cabo por el Par­ti­do Popu­lar, sin duda fue la des­truc­ción de la nego­cia­ción colec­ti­va, y las faci­li­da­des del empre­sa­rio para el des­pi­do. En la prác­ti­ca, el tra­ba­ja­dor o tra­ba­ja­do­ra, son des­pe­di­dos, y la indem­ni­za­ción, sal­do y fini­qui­to, muchas veces no alcan­za ni el 40 % de lo que le corres­pon­de legal­men­te. Si el tra­ba­ja­dor o tra­ba­ja­do­ra pue­de res­pi­rar, con­tra­ta a un abo­ga­do. Si por el con­tra­rio tie­ne hijos peque­ños, hipo­te­cas o fami­lia­res a su car­go, sin duda acep­ta esa renun­cia a sus dere­chos. Has­ta la refor­ma, el sopor­te, para que eso no ocu­rrie­ra, eran los sala­rios de tra­mi­ta­ción ya eliminados.

Es ver­dad que en Euro­pa las indem­ni­za­cio­nes son infe­rio­res, pero cla­ro, en caso de des­pi­do, cuán­to le cues­ta a un ale­mán o a un aus­tria­co encon­trar nue­vo tra­ba­jo, y cuán­to le cues­ta a un espa­ñol… por mucho que se dis­mi­nu­yan las indem­ni­za­cio­nes, sino se crea empleo, si redu­ci­mos gas­tos, pero no aumen­ta­mos ingre­sos, nun­ca nos recuperaremos.

Por tan­to, lo que nos pide el acuer­do es que el empre­sa­rio reduz­ca su cos­te de des­pi­do, y que los tra­ba­ja­do­res y tra­ba­ja­do­ras acep­ten sin nin­gu­na otra opción. La úni­ca for­ma de res­ta­ble­cer un sis­te­ma garan­tis­ta para el tra­ba­ja­dor y tra­ba­ja­do­ra, es la recu­pe­ra­ción de la nego­cia­ción colec­ti­va, y obli­gar a cele­brar todos los jui­cios labo­ra­les en un pla­zo máxi­mo de 10 días, en vez de los más de 9 meses que se tar­da en cele­brar el juicio.

 

***Publi­ca­do en: http://www.nuevatribuna.es/articulo/economia-social/contratos-y-cero-derechos/20160229103715125912.html

 

Derechos laborales y sociales de las trabajadoras víctimas de violencia de género.

18b .- Derechos laborales y sociales.

Los dere­chos labo­ra­les, pres­ta­cio­nes a la Segu­ri­dad Social, ayu­das socia­les y acce­so a la vivien­da pro­te­gi­da, de las muje­res que han sufri­do vio­len­cia de géne­ro, vie­nen regu­la­dos por Ley Orgá­ni­ca 1/2004, de 28 de diciem­bre, de Medi­das de Pro­tec­ción Inte­gral con­tra la Vio­len­cia de Géne­ro, común­men­te cono­ci­da como “Ley integral”.

En apli­ca­ción de su artícu­lo 21, la tra­ba­ja­do­ra víc­ti­ma de vio­len­cia de géne­ro ten­drá dere­cho: a la reduc­ción o reor­de­na­ción del tiem­po de tra­ba­jo; movi­li­dad geo­grá­fi­ca; cam­bio de cen­tro de tra­ba­jo; sus­pen­sión de la rela­ción labo­ral con reser­va de pues­to de tra­ba­jo; y a la extin­ción del con­tra­to de tra­ba­jo. A su vez el capí­tu­lo III de la Ley, regu­la de for­ma, espe­cí­fi­ca, los dere­chos de las fun­cio­na­rias públi­cas de vio­len­cia de géne­ro: reduc­ción o reor­de­na­ción del tiem­po de tra­ba­jo; movi­li­dad geo­grá­fi­ca de cen­tro de tra­ba­jo; y a la excedencia.

Tan­to en los casos de sus­pen­sión, como de extin­ción del con­tra­to de tra­ba­jo, la tra­ba­ja­do­ra ten­drá dere­cho a la situa­ción legal de des­em­pleo, con­si­de­rán­do­se el tiem­po de sus­pen­sión, como perío­do de coti­za­ción efec­ti­va, a efec­tos de pres­ta­cio­nes de Segu­ri­dad Social y desempleo.

En caso de ausen­cias o fal­tas de pun­tua­li­dad al tra­ba­jo deri­va­das por vio­len­cia de géne­ro, y deter­mi­na­das por los ser­vi­cios de salud, o los ser­vi­cios socia­les de aten­ción, se con­si­de­ra­rán jus­ti­fi­ca­das, sien­do reco­men­da­ble su comu­ni­ca­ción por la tra­ba­ja­do­ra a la empresa.

La for­ma de acre­di­tar la situa­ción de vio­len­cia de géne­ro ejer­ci­da sobre las tra­ba­ja­do­ras, es la orden de pro­tec­ción a favor de la víc­ti­ma. Para­le­la­men­te, y mien­tras se tra­mi­ta la orden del pro­tec­ción, resul­ta váli­do el Infor­me del Fis­cal que indi­que los indi­cios de exis­ten­cia de vio­len­cia de géne­ro. Por tan­to, es reco­men­da­ble lle­var siem­pre enci­ma una copia de la orden de protección.

En cuan­to a los dere­chos eco­nó­mi­cos, si la víc­ti­ma care­cie­ra de ren­tas supe­rio­res, tie­ne el dere­cho de per­ci­bir 426 €/mes, con car­go a los Pre­su­pues­tos Gene­ra­les del Esta­do, ayu­da que según la Ley, debe ser con­ce­di­da por los ser­vi­cios socia­les, y que en la prác­ti­ca son muy pocos los casos en que las víc­ti­mas lle­gan a per­ci­bir sus dere­chos económicos.

En lo refe­ri­do al acce­so a la vivien­da y resi­den­cias públi­cas para mayo­res, el artícu­lo 28 de la Ley, con­si­de­ra “colec­ti­vos prio­ri­ta­rios”, a las muje­res víc­ti­mas de vio­len­cia de géne­ro. Dicho pre­cep­to, es otro ejem­plo de incum­pli­mien­to de las nor­mas por el gobierno, lo que hace que las muje­res que sufren de vio­len­cia machis­ta, no ten­gan garan­tías de un lugar, ale­ja­das de sus maltratadores.

*Publi­ca­do en: http://www.nuevatribuna.es/articulo/economia-social/derechos-laborales-y-sociales-trabajadoras-victimas-violencia-genero/20160130160627124912.html