El Tribunal Constitucional anula las tasas judiciales

Des­de su implan­ta­ción, impul­sa­da por el exmi­nis­tro de Jus­ti­cia Alber­to Gallar­dón, la polé­mi­ca medi­da ha sido com­ba­ti­da des­de dife­ren­tes fren­tes. Hoy el TC ha decla­ra­do su incons­ti­tu­cio­na­li­dad por vul­ne­rar el dere­cho a la tute­la judi­cial efec­ti­va esta­ble­ci­do en el artícu­lo 24 de la Cons­ti­tu­ción Espa­ño­la.
La Sen­ten­cia del Pleno del Tri­bu­nal Cons­ti­tu­cio­nal, de fecha 21 de julio de 2016, ha esti­ma­do par­cial­men­te, por una­ni­mi­dad, el recur­so (Rec. Nº 973/2013) pre­sen­ta­do por el Gru­po Par­la­men­ta­rio Socia­lis­ta del Con­gre­so de los Dipu­tados con­tra la Ley 10/2012, de 20 de noviem­bre, por la que se regu­lan deter­mi­na­das tasas en el ámbi­to de la Admi­nis­tra­ción de Jus­ti­cia y del Ins­ti­tu­to Nacio­nal de Toxi­co­lo­gía y Cien­cias Foren­ses, decla­ran­do incons­ti­tu­cio­nal la pre­vi­sión del artícu­lo 7 de la ley, que en sus apar­ta­dos 1 y 2 esta­ble­cían las cuo­tas tri­bu­ta­rias fijas y varia­bles.
Las tasas afec­ta­das son sólo las exi­gi­das a las per­so­nas jurí­di­cas, pues la refor­ma de la ley por el Real Decre­to-ley 1/2015, de 27 de febre­ro, exi­mió del pago del tri­bu­to a las per­so­nas físi­cas, por lo que el Tri­bu­nal ha decla­ra­do extin­gui­do el obje­to del recur­so en lo que se refe­ría a dichas tasas.
La sen­ten­cia es esti­ma­to­ria par­cial­men­te, por cuan­to que con­si­de­ra que el esta­ble­ci­mien­to de tasas no vul­ne­ra en sí mis­mo el dere­cho fun­da­men­tal de los ciu­da­da­nos a la tute­la judi­cial efec­ti­va del artícu­lo 24 de la CE y, por tan­to, los fines per­se­gui­dos por la Ley son cons­ti­tu­cio­na­les, pero sí con­si­de­ra que su cuan­tía -tan­to la fija como la varia­ble- es des­pro­por­cio­na­da y pue­de pro­du­cir un efec­to disua­so­rio en los ciu­da­da­nos e inclu­so impo­si­bi­li­tar que acu­dan a los Tri­bu­na­les.
En su sen­ten­cia, de la que ha sido ponen­te el Magis­tra­do don San­tia­go Mar­tí­nez-Vares Gar­cía, en con­cre­to, el Tri­bu­nal anu­la los inci­sos del art. 7.1 de la ley que pre­vén las siguien­tes cuo­tas fijas:
1) la de 200 euros para inter­po­ner el recur­so con­ten­cio­so admi­nis­tra­ti­vo abre­via­do y la de 350 euros para inter­po­ner el recur­so con­ten­cio­so admi­nis­tra­ti­vo ordi­na­rio;
2) la de 800 euros para pro­mo­ver recur­so de ape­la­ción y de 1.200 euros para los recur­sos de casa­ción y extra­or­di­na­rio por infrac­ción pro­ce­sal, en el orden civil;
3) la de 800 euros para el recur­so de ape­la­ción y 1.200 euros para el recur­so de casa­ción en cual­quie­ra de sus moda­li­da­des, en el orden con­ten­cio­so-admi­nis­tra­ti­vo;
4) así como tam­bién la nuli­dad de la tasa de 500 euros para el recur­so de supli­ca­ción y 750 para el de casa­ción en cual­quie­ra de sus moda­li­da­des, ambos del orden social.
Tam­bién ha sido decla­ra­do incons­ti­tu­cio­nal el art. 7.2, que impo­ne una cuo­ta varia­ble cuya cuan­tía será la que resul­te de apli­car al valor eco­nó­mi­co del liti­gio el tipo de gra­va­men que corres­pon­da, según la siguien­te esca­la: de 0 a 1.000.000€, 0,5%; el res­to, un tipo por­cen­tual del 0,25. Máxi­mo varia­ble: 10.000€.
El Pleno, des­es­ti­ma el recur­so en todo lo demás, es decir des­es­ti­ma la incons­ti­tu­cio­na­li­dad de los artícu­los 1, 2, 3, 5, 6, y 11 de la Ley 10/2012, de 20 de noviem­bre.
Las per­so­nas físi­cas ya esta­ban exen­tas
Uno de los hitos en la lucha para la eli­mi­na­ción de esta tasa se pro­du­jo por la apro­ba­ción de , que supu­so la exen­ción de tasas judi­cia­les para las per­so­nas físi­cas, el sába­do 28 de febre­ro se publi­có el Real Decre­to-Ley 1/2015, de 27 de febre­ro, de meca­nis­mo de segun­da opor­tu­ni­dad, reduc­ción de car­ga finan­cie­ra y otras medi­das de orden social, cuyo artícu­lo 11 esta­ble­ce la modi­fi­ca­ción de la Ley de Tasas para exo­ne­rar de las mis­mas a las per­so­nas físi­cas: modi­fi­can­do el artícu­lo 4, en el que se esta­ble­ce­ría “Des­de el pun­to de vis­ta sub­je­ti­vo, están, en todo caso, exen­tos de esta tasa las per­so­nas físi­cas”.
¿Pro­ce­de la devo­lu­ción de las tasas cobra­das?
La sen­ten­cia no orde­na la devo­lu­ción de las can­ti­da­des paga­das en rela­ción con las tasas decla­ra­das nulas ni en los pro­ce­di­mien­tos fina­li­za­dos por reso­lu­ción fir­me ni tam­po­co en los no fina­li­za­dos en el que el pago de la tasa se satis­fi­zo sin que fue­ra impug­na­da por vul­ne­ra­ción del art. 24.1 CE. De hecho, en este últi­mo supues­to, la ausen­cia de la impug­na­ción de la tasa dio fir­me­za a la liqui­da­ción del tri­bu­to.
El Tri­bu­nal acla­ra en el Fun­da­men­to Jurí­di­co 15, que, en vir­tud del prin­ci­pio de segu­ri­dad jurí­di­ca, la decla­ra­ción de nuli­dad de las tasas sólo pro­du­ci­rá efec­tos “pro futu­ro”, esto es, en rela­ción con nue­vos supues­tos o con los pro­ce­di­mien­tos don­de no haya recaí­do una reso­lu­ción fir­me.
El alto tri­bu­nal argu­men­ta: “Tal situa­ción (impe­di­men­to injus­ti­fi­ca­do de acce­so a la jus­ti­cia) no pue­de pre­di­car­se de quie­nes han paga­do la tasa logran­do impe­trar la potes­tad juris­dic­cio­nal que soli­ci­ta­ban, es decir, no se ha pro­du­ci­do una lesión del dere­cho fun­da­men­tal men­cio­na­do, que deba repa­rar­se median­te la devo­lu­ción del impor­te paga­do”.
No vul­ne­ra en sí mis­mo el dere­cho fun­da­men­tal de los ciu­da­da­nos a la tute­la judi­cial efec­ti­va
El Tri­bu­nal Cons­ti­tu­cio­nal con­si­de­ra que el esta­ble­ci­mien­to de tasas para el ejer­ci­cio de accio­nes judi­cia­les en los órde­nes civil, con­ten­cio­so-admi­nis­tra­ti­vo y social no vul­ne­ra, en sí mis­mo, el dere­cho fun­da­men­tal de los ciu­da­da­nos a la tute­la judi­cial efec­ti­va (art. 24.1 CE); no incum­ple el man­da­to de some­ti­mien­to de la Admi­nis­tra­ción al con­trol judi­cial (art. 106 CE) ni tam­po­co el prin­ci­pio de gra­tui­dad de la Jus­ti­cia (art. 119. CE).
El legis­la­dor, expli­ca la sen­ten­cia, tie­ne liber­tad para regu­lar los requi­si­tos del acce­so gra­tui­to a la Jus­ti­cia, siem­pre y cuan­do garan­ti­ce el ejer­ci­cio de este dere­cho a quie­nes acre­di­ten insu­fi­cien­cia de recur­sos para liti­gar.
Efec­to disua­so­rio
Aho­ra bien, con­si­de­ra que la cuan­tía de las tasas (tan­to la cuo­ta fija como la varia­ble) resul­tan des­pro­por­cio­na­das y, tal y como ale­ga­ban los deman­dan­tes, pue­den pro­du­cir un efec­to disua­so­rio en los ciu­da­da­nos a la hora de acu­dir a los Tri­bu­na­les de Jus­ti­cia en el ejer­ci­cio de su dere­cho fun­da­men­tal a la tute­la judi­cial efec­ti­va (art. 24.1 CE).
Para lle­gar a esta con­clu­sión, el Tri­bu­nal ana­li­za los requi­si­tos que la doc­tri­na exi­ge a las nor­mas que, como la impug­na­da, limi­tan un dere­cho fun­da­men­tal: la legi­ti­mi­dad de los fines per­se­gui­dos y la pro­por­cio­na­li­dad de la medi­da legis­la­ti­va.
Los fines per­se­gui­dos por la ley recu­rri­da, afir­ma la sen­ten­cia, son cons­ti­tu­cio­nal­men­te legí­ti­mos. Así ocu­rre con el pri­me­ro de ellos, que es evi­tar las “situa­cio­nes de abu­so” que gene­ran aque­llos que no bus­can la tute­la de los tri­bu­na­les sino ven­ta­jas median­te la dila­ción de los pro­ce­di­mien­tos; y tam­bién con el segun­do, que es la finan­cia­ción mix­ta de la Jus­ti­cia. Res­pec­to a este últi­mo, su legi­ti­mi­dad se debe a que el hecho impo­ni­ble gra­va­do por la tasa no es el ser­vi­cio públi­co de la Jus­ti­cia (enten­di­do como dota­ción de medios mate­ria­les y per­so­na­les), sino el “ejer­ci­cio de la potes­tad juris­dic­cio­nal”. A tra­vés de los pro­ce­sos, en cada uno de los órde­nes juris­dic­cio­na­les, se mate­ria­li­za “a dia­rio la fun­ción que nues­tra Cons­ti­tu­ción enco­mien­da con carác­ter exclu­si­vo a los órga­nos de un Poder del Esta­do (…) como es el Poder Judi­cial”.
Pro­por­cio­na­li­dad de la medi­da
Sin embar­go, la legi­ti­mi­dad de esta segun­da fina­li­dad no pue­de supo­ner la implan­ta­ción de unas tasas exce­si­vas que impo­si­bi­li­ten el acce­so a la Jus­ti­cia, garan­ti­za­do en el art. 24.1 CE. Por ello, el Tri­bu­nal debe ana­li­zar tam­bién la pro­por­cio­na­li­dad de la medi­da. Según la doc­tri­na cons­ti­tu­cio­nal, para que una medi­da legis­la­ti­va se con­si­de­re pro­por­cio­na­da, debe cum­plir con los requi­si­tos de ido­nei­dad, nece­si­dad y pro­por­cio­na­li­dad en sen­ti­do estric­to.
En este caso, la medi­da no es idó­nea para con­se­guir la fina­li­dad de aca­bar con los recur­sos abu­si­vos. De hecho, al tra­tar­se de un sis­te­ma de tasas en el que todos pagan lo mis­mo, su obje­ti­vo de pre­ve­nir o disua­dir de la inter­po­si­ción de recur­sos abu­si­vos “se dilu­ye para todo aquel que dis­po­ne de medios eco­nó­mi­cos sufi­cien­tes”; y, sin embar­go, “per­ju­di­ca (…) al jus­ti­cia­ble que ejer­ci­ta correc­ta­men­te su dere­cho a recu­rrir”, que se ve obli­ga­do a pagar una tasa con la que se pre­ten­de erra­di­car un com­por­ta­mien­to que le es ajeno. La impo­si­bi­li­dad de esta­ble­cer un con­trol pre­vio sobre los recur­sos “no pue­de jus­ti­fi­car la impo­si­ción indis­cri­mi­na­da de esa tasa, bajo el sus­ten­to de un pro­pó­si­to disua­so­rio fren­te a una pato­lo­gía a fin de cuen­tas mino­ri­ta­ria”.
Ade­más, nues­tro orde­na­mien­to ya pre­veía un ins­tru­men­to disua­so­rio, como es el depó­si­to para recu­rrir. La sen­ten­cia con­clu­ye que la impo­si­ción de la tasa no es idó­nea por­que no cum­ple con su obje­ti­vo y por­que no exis­ten razo­nes obje­ti­vas que jus­ti­fi­quen la impo­si­ción de una nue­va medi­da disua­so­ria por una supues­ta fal­ta de efi­ca­cia de los depó­si­tos.
Por el con­tra­rio, la impo­si­ción de la tasa sí es una medi­da idó­nea para la con­se­cu­ción del segun­do fin, el de la finan­cia­ción mix­ta de la jus­ti­cia. Y tam­bién es nece­sa­ria, pues no hay, ni la ale­gan los recu­rren­tes, una alter­na­ti­va a la tasa para con­se­guir la fina­li­dad de “fijar una corres­pon­sa­bi­li­dad eco­nó­mi­ca por par­te de todo aquel que gene­ra la acti­vi­dad pro­ce­sal cuya rea­li­za­ción pro­du­ce un cos­te para el Esta­do”.
Cuo­ta fija en el orden con­ten­cio­so
El últi­mo requi­si­to que ana­li­za el Tri­bu­nal es el de la pro­por­cio­na­li­dad en sen­ti­do estric­to. En el caso de la cuo­ta fija exi­gi­da para ini­ciar un pro­ce­so en el orden con­ten­cio­so admi­nis­tra­ti­vo (la deman­da no con­tie­ne ale­ga­cio­nes sobre el orden civil, lo que impi­de al Tri­bu­nal pro­nun­ciar­se), la sen­ten­cia advier­te que en el acce­so a esta juris­dic­ción no solo está en jue­go el ejer­ci­cio del dere­cho a la tute­la judi­cial efec­ti­va (art. 24.1 CE), sino tam­bién la “efec­ti­vi­dad” de los man­da­tos de los arts. 103.1 y 106.1, ambos de la Cons­ti­tu­ción, con los que se ase­gu­ra el some­ti­mien­to de las Admi­nis­tra­cio­nes públi­cas al con­trol judi­cial de su acti­vi­dad.
El efec­to disua­so­rio de dichas tasas no que­da anu­la­do ni por el lími­te esta­ble­ci­do (no pue­den supe­rar el 50% la san­ción eco­nó­mi­ca recu­rri­da) ni por la reduc­ción del impor­te de la san­ción en caso de pago volun­ta­rio. Ade­más, afir­ma la sen­ten­cia, los pro­ce­sos del orden con­ten­cio­so admi­nis­tra­ti­vo no se ago­tan en los recur­sos con­tra las mul­tas. El Tri­bu­nal advier­te, final­men­te, de lo gra­vo­so que resul­ta para el jus­ti­cia­ble sumar, al pago de la tasa, los hono­ra­rios de abo­ga­do y pro­cu­ra­dor. Por todo ello, la tasa fija de 200 euros para la inter­po­si­ción de un recur­so con­ten­cio­so admi­nis­tra­ti­vo abre­via­do y la de 350 euros para el ordi­na­rio resul­tan des­pro­por­cio­na­das y por ello con­tra­rias al dere­cho de acce­so a la juris­dic­ción.
Tasa exi­gi­da para recu­rrir
En cuan­to a las tasas exi­gi­das para la inter­po­si­ción de los recur­sos, la sen­ten­cia con­si­de­ra que la jus­ti­fi­ca­ción con­te­ni­da en la memo­ria eco­nó­mi­ca de la ley es insu­fi­cien­te, pues se limi­ta a seña­lar que es legí­ti­mo fijar­las en cuan­tías supe­rio­res a las de la pri­me­ra ins­tan­cia y que su recau­da­ción no es sufi­cien­te para cubrir los cos­tes gene­ra­dos por la segun­da ins­tan­cia. A este res­pec­to, la sen­ten­cia afir­ma, por un lado, que “el obje­ti­vo de la finan­cia­ción mix­ta de la Jus­ti­cia no pue­de traer con­si­go el sacri­fi­cio de un dere­cho fun­da­men­tal”; y, por otro, que la cuan­tía de las tasas para recu­rrir reso­lu­cio­nes judi­cia­les “no atien­de a la reali­dad eco­nó­mi­ca de una mayo­ría sig­ni­fi­ca­ti­va de sus des­ti­na­ta­rios, a los cua­les resul­ta exce­si­va”, afir­ma­ción esta últi­ma que el Tri­bu­nal rea­li­za sobre la base de datos esta­dís­ti­cos ofi­cia­les rela­ti­vos al sec­tor del comer­cio. En con­se­cuen­cia, esas tasan vul­ne­ran el dere­cho pro­te­gi­do por el art. 24.1 CE al poder disua­dir la de la inter­po­si­ción del recur­so.
Cuo­ta varia­ble
Res­pec­to a la cuo­ta varia­ble (segun­da can­ti­dad que se exi­ge al jus­ti­cia­ble en fun­ción de un deter­mi­na­do por­cen­ta­je sobre el valor eco­nó­mi­co del liti­gio), el Pleno con­si­de­ra que “ele­va inne­ce­sa­ria­men­te la car­ga eco­nó­mi­ca” sobre el recu­rren­te sin que el legis­la­dor espe­ci­fi­que a qué cri­te­rio res­pon­de su exi­gen­cia. Por tan­to, resul­ta incons­ti­tu­cio­nal por infrin­gir el dere­cho fun­da­men­tal de acce­so a la juris­dic­ción y al recur­so.
Cro­no­lo­gía de un polé­mi­co tri­bu­to
La tasa judi­cial, aho­ra decla­ra­da incons­ti­tu­cio­nal, se con­fi­gu­ra como un tri­bu­to de carác­ter esta­tal que debían satis­fa­cer en deter­mi­na­dos supues­tos las per­so­nas jurí­di­cas por acu­dir a los Tri­bu­na­les y hacer uso del ser­vi­cio públi­co de la Admi­nis­tra­ción de Jus­ti­cia (art 3 de la Ley 10/2012).
En Noti­cias Jurí­di­cas os hemos ido dan­do cuen­ta pun­tual de todos los acon­te­ci­mien­tos que han teni­do lugar alre­de­dor de esta figu­ra, des­de su pro­mul­ga­ción a su dero­ga­ción, pasan­do por su modi­fi­ca­ción par­cial en febre­ro de 2013 y la dimi­sión del minis­tro de Jus­ti­cia que las impul­só.
La deno­mi­na­da tasa judi­cial por el ejer­ci­cio de la potes­tad juris­dic­cio­nal en los órde­nes civil, con­ten­cio­so-admi­nis­tra­ti­vo y social, entró en vigor el 1 de abril de 2003, a tra­vés de la Ley 10/2012 de 20 de noviem­bre, por la que se regu­lan deter­mi­na­das tasas en el ámbi­to de la Admi­nis­tra­ción de Jus­ti­cia y del Ins­ti­tu­to Nacio­nal de Toxi­co­lo­gía y Cien­cias Foren­ses, y fue­ron exi­gi­bles tam­bién a las per­so­nas físi­cas has­ta el 1 de mar­zo de 2015.
El deno­mi­na­do “tasa­zo” fue recu­rri­do ante el Tri­bu­nal Cons­ti­tu­cio­nal por el PSOE, y fue ori­gen de la auto deno­mi­na­da “Bri­ga­da Tui­te­ra” que han lucha­do por la dero­ga­ción total de esta tasa que aún debían pagar las per­so­nas jurí­di­cas. Inclu­so en el Con­gre­so, se pre­sen­ta­ron dive­ra­san ini­cia­ti­vas median­te las que se soli­ci­tó la eli­mi­na­ción de las tasas para las pymes y las ONGs
Esta Ley fue modi­fi­ca­da en dos oca­sio­nes; la pri­me­ra, por el Real Decre­to-ley 3/2013, de 22 de febre­ro y, la segun­da, por el Real Decre­to-ley 1/2015, de 27 de febre­ro. La nove­dad más impor­tan­te de esta segun­da modi­fi­ca­ción fue la supre­sión de la tasa judi­cial para las per­so­nas físi­cas en todas las juris­dic­cio­nes e ins­tan­cias.

**Publi­ca­do en: http://noticias.juridicas.com/actualidad/noticias/11242-el-tribunal-constitucional-anula-las-tasas-judiciales/ 29/07/2016 11:11:31 | TASAS JUDICIALES

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